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Economía

La pobreza alcanzó el 28,2% en Argentina, según el INDEC

El organismo informó una leve baja en el segundo semestre de 2025. La medición, basada en ingresos, vuelve a generar debate por su metodología y el contexto económico.
martes 31 de marzo de 2026

El INDEC informó que la pobreza alcanzó al 28,2% de la población en el segundo semestre de 2025, mientras que la indigencia se ubicó en el 6,3%. Los datos surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y reflejan una leve baja respecto al primer semestre del mismo año, cuando los niveles habían sido del 31,6% y 6,9%, respectivamente.

En términos absolutos, más de 13 millones de personas se encuentran por debajo de la línea de pobreza en la Argentina. A su vez, el informe señala que el 21% de los hogares es pobre, mientras que el 4,8% se encuentra en situación de indigencia.

La evolución de estos indicadores durante la gestión de Javier Milei muestra un descenso respecto al pico del primer semestre de 2024, cuando la pobreza había alcanzado el 52,9%. Sin embargo, ese valor correspondía ya a los primeros meses de su administración y no al período previo.

Cómo se mide la pobreza

La medición oficial es de carácter unidimensional y se basa exclusivamente en los ingresos de los hogares. Para determinar si una familia es pobre, se compara su ingreso con el valor de la Canasta Básica Total (CBT), que incluye bienes y servicios esenciales.

Actualmente, la CBT para una familia tipo —dos adultos y dos niños— ronda los $1.400.000 mensuales, sin incluir el costo del alquiler. Si los ingresos del hogar no alcanzan ese umbral, se considera que está por debajo de la línea de pobreza.

Por qué baja la pobreza en un contexto adverso

El descenso del indicador se produce en un escenario de caída del consumo, salarios rezagados frente a la inflación y aumento de la morosidad. En ese contexto, especialistas señalan dos factores metodológicos clave.

Por un lado, desde fines de 2024 el INDEC comenzó a incluir en el cálculo ingresos no laborales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar. Esto impacta especialmente en la reducción de la indigencia.

Por otro lado, la canasta utilizada para medir la pobreza sigue basada en patrones de consumo de 2004/2005, lo que deja afuera gastos actuales como servicios digitales, conectividad y el mayor peso de tarifas públicas. Según estimaciones privadas, una actualización metodológica podría elevar significativamente el umbral de ingresos necesario y, en consecuencia, aumentar la cantidad de personas consideradas pobres.

Ingresos, canastas y brecha

El informe también detalla que los ingresos familiares crecieron en promedio un 18,3% en el período, mientras que el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 11,9% y el de la CBT un 11,3%. Esta diferencia explica la baja estadística en los niveles de pobreza e indigencia.

No obstante, la brecha de pobreza —la distancia entre los ingresos de los hogares pobres y el valor de la canasta— se ubicó en el 35,7%. El ingreso promedio de estos hogares fue de $783.493, frente a una CBT de $1.219.130.

Quiénes son los más afectados

El impacto de la pobreza es desigual según la edad. El 41,3% de los niños de entre 0 y 14 años vive en hogares pobres, seguido por el 32,6% de los jóvenes de 15 a 29 años. En adultos de 30 a 64 años, la incidencia es del 24,6%, mientras que en mayores de 65 baja al 9,7%.

A nivel regional, los índices más altos se registran en el Noreste (32,7%) y Cuyo (32,3%), seguidos por el Noroeste y el Gran Buenos Aires.

Aunque los datos oficiales muestran una mejora, el debate sobre la metodología y su capacidad para reflejar el deterioro real del poder adquisitivo continúa abierto.