LOS MECANISMOS DE LA APROPIACIÓN A LOS MÁS HUMILDES

Delapierre cuestionó a la actual conducción del INYM por “abandonar al productor” para favorecer a la industria

Sergio Delapierre
Sergio Delapierre
domingo 12 de abril de 2026

El productor yerbatero Sergio Delapierre cargó duramente contra el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y los representantes locales del Gobierno nacional, asegurando que el productor primario ha sido abandonado a su suerte en un mercado de precios deprimidos, como consecuencia de la política de desregulación de la actividad que se lleva adelante.

Para Delapierre, quien fuera director del sector de Cooperativas dentro del INYM, el organismo ha perdido su rol de equilibrio. “El INYM hoy trabaja exclusivamente para la industria; para el productor no dan una”, manifestó. Según explicó, la eliminación del precio mínimo obligatorio dejó al colono sin una referencia clara: “Hoy ofrecen 150 pesos por kilo puesto en secadero y eso es un robo”, aseveró.

El dirigente defendió la necesidad de un precio de referencia como una herramienta de orientación para los productores de zonas alejadas, aclarando que esto no violaría la ley de oferta y demanda, sino que evitaría abusos.

Tras las recientes declaraciones del diputado nacional Andrés Núñez, por la Libertad Avanza (LLA), quien afirmó que el sector no está en crisis, Delapierre dijo: “Decir que el sector no está en crisis porque las exportaciones subieron un 37% es un error de diagnóstico grave.

Ese porcentaje no significa bienestar para el productor”, señaló. Sobre la sugerencia de Núñez de que los pequeños productores deben “adaptarse”, Delapierre fue categórico: “Adaptarse ¿a qué? Es fácil decirlo desde un libreto. Si no reconocés la crisis, no vas a buscar la solución. El productor es el que desmenuza la platita en el boliche del pueblo, en el taller, en la cooperativa. Si él no tiene plata, se corta la riqueza de toda la provincia”, sostuvo.

Finalmente, Delapierre subrayó una fuerte contradicción en la política económica nacional. Mientras se pregona la “libertad total” para el precio de la hoja verde, el Estado sigue regulando al alza costos clave para el productor.

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