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La actividad metalúrgica cayó en abril 4,3% interanual y se profundiza la recesión industrial

Consolidándose una tendencia contractiva del sector
Consolidándose una tendencia contractiva del sector
martes 19 de mayo de 2026

La desaceleración de distintos sectores de la economía comenzó a reflejarse con mayor intensidad en la industria metalúrgica, uno de los rubros más sensibles al movimiento de la actividad productiva y el consumo interno.

El último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) mostró que durante abril la producción del sector cayó 4,3 por ciento en comparación con el mismo mes del año pasado y retrocedió además 1,3 por ciento frente a marzo, consolidando una tendencia contractiva que atraviesa a buena parte del entramado industrial.

El relevamiento elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la entidad empresaria indicó que la actividad metalúrgica acumuló en los primeros cuatro meses de 2026 una retracción de 6,2 por ciento y continuó funcionando muy por debajo de los niveles de producción registrados en los últimos años.

Detrás de esos números aparecen fábricas con líneas de producción frenadas, menor nivel de pedidos y un creciente volumen de capacidad ociosa que se extiende a casi todas las ramas manufactureras. El deterioro del sector ocurre en un contexto económico atravesado por la caída del poder adquisitivo, el freno del mercado interno, la apertura importadora y la reducción de la obra pública impulsada por el gobierno de Javier Milei.

La combinación de esos factores impactó sobre actividades vinculadas a la producción industrial, que comenzaron a mostrar dificultades para sostener el ritmo de actividad incluso en segmentos históricamente dinámicos. Uno de los indicadores que más preocupación generó entre los industriales fue el nivel de utilización de la capacidad instalada.

Según Adimra, el sector operó durante abril con un uso de apenas 40,9 por ciento de su capacidad productiva, un valor que representó una caída de seis puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y que se ubicó entre los registros más bajos de las últimas décadas para la actividad metalúrgica.

Con menos producción y menor cantidad de órdenes de compra, muchas empresas comenzaron a trabajar con turnos reducidos, recortes de horas extras y líneas parcialmente paralizadas.

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