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El salario dejó de garantizar un techo: cada vez hacen falta más ingresos para alquilar

La suba del alquiler resultó superior a 500%
La suba del alquiler resultó superior a 500%
viernes 10 de julio de 2026

Tener trabajo ya no garantiza poder alquilar una vivienda. La combinación entre salarios cada vez más rezagados y alquileres que avanzan por encima de los ingresos quebró una relación que durante décadas funcionó como una referencia básica para millones de trabajadores.

En Argentina, más del 20% de los hogares vive en una vivienda alquilada, esto representa una suba del 70,4% desde 2010. Sin embargo, ese crecimiento se da en un contexto de fuerte deterioro en la accesibilidad: desde fines de 2023, los precios de los alquileres aumentan por encima de la inflación y, sobre todo, de los salarios, al punto de que alquilar se vuelve inaccesible incluso para sectores con empleo formal.

Tras la derogación de la Ley Nacional de Alquileres (N°27.551) en diciembre de 2023, lo cierto es que los precios continuaron creciendo a un ritmo acelerado, dejando en evidencia la cada vez mayor dificultad para sostener el pago de una vivienda en Argentina.

Si se analizan las aperturas del Índice de Precios al Consumidor (IPC-INDEC), se observa que el alquiler fue uno de los componentes que más aumentó en términos acumulados entre diciembre 2023 -inicio del Gobierno de Javier Milei- e igual mes del 2025.

En consecuencia, en los primeros dos años de gestión libertaria, la suba del alquiler resultó superior al 500% en todas las regiones del país (mientras la inflación oficial en el periodo se ubicó en torno al 230%).

La mayor parte de los contratos firmados desde entonces tiene una duración de un año (con la ley anterior era de tres años) a la vez que con mayor frecuencia se imponen actualizaciones trimestrales o cuatrimestrales para los ajustes de precios. La situación se agrava al considerar que el cobro de comisiones inmobiliarias al inquilino, incluso por fuera de la ley, sigue siendo una práctica extendida.

Por su lado, el alza del precio del alquiler tuvo lugar a la par de una sostenida pulverización del poder adquisitivo de los ingresos. En concreto, el salario mínimo de referencia perdió capacidad de compra y acumuló una caída real de 39,7% desde noviembre de 2023, según un informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA-CONICET).

De acuerdo con la casa de estudios, para recuperar lo perdido el ingreso debería ubicarse en torno a 1.800.000 pesos. No obstante, en el escenario actual, más del 20,0% de los trabajadores en nuestro país gana menos que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVyM) y al menos dos de cada diez trabajadores son pobres. Considerando ambos factores, la comparación histórica muestra con claridad cómo se deterioró la relación entre trabajo y acceso a la vivienda.

Hace diez años un salario mínimo alcanzaba, en términos generales, para cubrir el alquiler de un monoambiente. Hoy esa ecuación se quebró y hacen falta 1,7 salarios mínimos para afrontar ese mismo gasto, sin incluir expensas ni servicios.