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La ola de calor en Europa dejó casi 20.000 muertos solo en junio, en uno de los veranos más mortíferos de las últimas décadas

domingo 26 de julio de 2026

Europa vivió a finales de junio algunos de los días más mortíferos en lo que va del siglo. La ola de calor que se sufrió en buena parte del occidente europeo entre el 22 y el 28 de junio había provocado, dijeron poco después las autoridades, unos 3.000 muertos. Aquellos datos eran preliminares.

Ahora han vuelto a actualizarse (y todavía no son definitivos, porque los sistemas de vigilancia epidemiológica revisan sus estimaciones a medida que incorporan certificados de defunción retrasados) y multiplican prácticamente por seis aquella cifra. EuroMOMO, la red que centraliza los datos de las autoridades sanitarias nacionales, estima que en realidad pudieron ser casi 20.000 los fallecidos por la ola de calor de aquellos días.

Eso convertiría aquella semana en la más mortífera en Europa desde la histórica ola de calor de 2003, por encima de cualquier semana de la pandemia del COVID-19. Los datos se extraen de calcular el exceso de muertes con respecto a períodos iguales de años anteriores sin olas de calor.

El Instituto Robert Koch alemán revisó esta semana al alza su primera estimación y ahora calcula que la ola de calor se llevó a 5.120 personas. La mayoría, 4.270 víctimas mortales, tenía más de 75 años. En Alemania la ola de calor provocó un duro debate político.

Los ecologistas criticaron con dureza al primer ministro Friedrich Merz, que desde que llegó al poder ha reducido la financiación destinada a políticas de protección frente al cambio climático justo cuando esos episodios extremos aumentan de intensidad y de frecuencia.