La inflación mayorista subió 2,1% en agosto y acumuló una suba del 29,8% en los últimos doce meses

Datos provenientes del INDEC
Datos provenientes del INDEC
jueves 17 de septiembre de 2026

La inflación mayorista registró en agosto una suba de 2,1% y acumuló en los últimos doce meses un incremento de 29,8%, de acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Se trata del nivel mensual más alto desde mayo de este año, cuando el índice había marcado un 2,5%. El dato corresponde al Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), un indicador clave para anticipar los movimientos futuros de la inflación minorista, ya que refleja la evolución de los precios que enfrentan las empresas en las etapas previas a la venta al consumidor final.

Según el organismo estadístico, la suba de agosto respondió principalmente al incremento de 2,1% en los precios de los “Productos nacionales” y de 2,9% en los “Productos importados”. La aceleración en los bienes que llegan del exterior suele estar asociada a movimientos en el tipo de cambio oficial y a variaciones en los costos internacionales de insumos y materias primas.

Qué rubros explican la suba del IPIM
Dentro de los productos de origen nacional, varias divisiones tuvieron una incidencia positiva relevante en el comportamiento del índice mayorista. Entre ellas sobresalieron: Petróleo crudo y gas, con un aporte de 0,71 puntos porcentuales al resultado general.

Productos agropecuarios, que sumaron 0,25 puntos porcentuales. Alimentos y bebidas, con una contribución de 0,17 puntos porcentuales. Productos refinados del petróleo, que agregaron 0,14 puntos porcentuales. Vehículos automotores, carrocerías y repuestos, con 0,10 puntos porcentuales.

Estos sectores suelen tener un fuerte peso en la estructura productiva local y en la cadena de formación de precios. Los movimientos en el complejo petrolero impactan en combustibles y logística, mientras que la variación en alimentos y bebidas repercute de manera directa en el costo de vida de los hogares.

Los analistas señalan que la inflación mayorista funciona como una señal de alerta sobre la trayectoria futura de los precios al consumidor. Si los aumentos en el segmento mayorista se sostienen, es esperable que, con cierto rezago, se trasladen a las góndolas y servicios, presionando sobre el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.