MEDIDORES INTELIGENTES: ROBO O ERROR DAÑOSO

Escándalo con un tenista argentino en Guayaquil: Ugo Carabelli se hartó del estado de la cancha y abandonó el partido

Ugo Carabelli
Ugo Carabelli

No hay juego fluido sin superficie prolija. Esa máxima pareció aplicar Camilo Ugo Carabelli, tenista argentino ubicado en el puesto 75 del ránking ATP, durante su encuentro frente al brasileño João Lucas Reis da Silva por los cuartos de final del Challenger de Guayaquil. Antes de que termine el primer set, el Brujo recogió el bolso y se marchó sin previo aviso. Y dejó sin palabras a su entrenador, al público y a los televidentes.

Ugo Carabelli y Reis da Silva empataban 5-5 en la manga inicial. El rival del argentino, 186° del mundo, se repuso de lo que parecía una batalla perdida y lo que fue la recuperación de su quiebre. Entonces, con el resultado igualado en 49 minutos y todo por decidir, quien fuese una de las irrupciones más interesantes del tenis argentino en el último tiempo enfiló hacia su banco.

El juez de silla fue testigo privilegiado de un abandono inusitado: “Cami, ¿qué hacemos?”, alcanzó a preguntar. Una respuesta, escueta y fastidiosa, le anunció que no habría vuelta atrás: “Está horrible la cancha. No se puede jugar”.

La lluvia había dejado sus secuelas en el polvo de ladrillo de Guayaquil. La resolución de la ATP no tardó en llegar: descalificación por default y pérdida inmediata de los doce puntos y 3.095 dólares en concepto de premios cosechados en el torneo.

Las multas económicas adicionales, además, están contempladas por el reglamento de la máxima entidad del tenis mundial. Una decisión en caliente podría costarle mucho más que un dolor de cabeza al porteño.

La particularidad es que no es la primera vez que un argentino manifiesta su desaprobación por el estado de las canchas de este torneo. Dos días atrás, Álex Barrena —habitué en el circuito Challenger, 211° en el ránking general— protagonizó una encarnizada discusión con el juez de silla tras la quinta de sus caídas en el encuentro frente al peruano Gonzalo Bueno.

“¡No se puede jugar acá, cuántas veces lo tenemos que decir!”, le gritó alterado después de levantarse. Iba 5-1 abajo en el tie-break del primer set. El partido se trasladó a otra cancha para jugar el segundo y terminó en derrota del argentino. Una más en una semana en la que el temporal le jugó en contra a lo mental.