“Vayan y vean la realidad”
Algunos sectores del industrialismo ruralista vuelven en estos días a disparar contra una ley de la provincia de Misiones que, por sus profundos significados sanitarios, económicos, sociales, productivos y humanistas, fue y sigue siendo elogiada en todo el mundo. Ante el nuevo ataque contra esa ley, fue contundente la respuesta dada por el presidente de la Cámara de Diputados de Misiones, el médico Oscar Herrera Ahuad, quien recomendó: “vayan dos o tres días y vean la realidad de los lugares donde usan agrotóxicos”. Y no hace falta ir muy lejos, en varias zonas de nuestra provincia de Misiones resultan visibles las consecuencias desgarradoras que dejan los agrotóxicos.
Las palabras de este preocupado profesional de la ciencia médica (que antes de ser ministro de Salud Pública, vicegobernador, luego gobernador y ahora diputado, desarrolló una extensa actividad como medico) están dirigidas a quienes pretenden desconocer los fundamentos de la ley provincial que prohíbe que partir de julio del año próximo se sigan usando los terribles agrotóxicos que contengan glifosato.
Estos agroempresarios, con apoyo de entidades rurales nacionales, dicen que “está en riesgo el presente y futuro de miles de productores y sus familias”. Y tiene razón, el uso de glifosato pone en riesgo el presente y el futuro de casi todos los misioneros. Y más que solo un riesgo, este uso ya ha dejado consecuencias que son una espantosa realidad para miles y miles de habitantes de la provincia, como ya tantas veces lo comentamos, lo informamos, lo mostramos en imágenes irrefutables.
Pero el grupo de empresarios del agro que menciona el riesgo se refiere al peligro de que la prohibición del uso de glifosato les quite rentabilidad a sus actividades de explotación de los suelos y de las aguas. Mejor para ellos hubiese sido que hayan encontrado otra frase para referirse al tema, pues eso de “riesgo para el presente y el futuro” encaja muy bien para hablar de los males que acarrean los agrotóxicos, de los males que esos mismos empresarios podrían, como aseguran muchos científicos, estar generando en cientos de miles de personas en esta región litoraleña.
Los ruralista dicen, en el comunicado que emitieron hace unos días, que la ley misionera fue “adoptada sin rigor científico que la sustente”. ¿Estos empresarios desconocen realmente lo que muy mayoritariamente dicen los científicos? La realidad es que son decenas de miles las advertencias realizadas por científicos de la salud y por organismos internacionales de máximos niveles, en las que se señalan los peligros que acarrea el uso del glifosato.
Y si contabilizamos además las señalaciones hechas por médicos y personal sanitario que actuaron en las zonas donde se usó ese químico, ya no deberíamos decir decenas de miles sino que fueron cientos y cientos de miles, sino millones, las alarmas fundadas que se lanzaron acerca del espanto del glifosato en sus diversas presentaciones comerciales.
Sería bueno saber quiénes están fogoneando de nuevo la queja de los empresarios que quieren seguir desparramando en las tierras misioneras el veneno llamado glifosato. Y también habrá que ver si estos empresarios ruralistas y sus impulsores están dispuestos a meter las mano en sus bolsillos y sacar miles de millones de dólares (diez mil millones de dólares fue lo indicado en una sentencia judicial, en los Estados Unidos) para pagar eventuales indemnizaciones a víctimas que podrían denunciarlos.
De todas maneras, la cuestión es bastante sencilla, basta tener presente las palabras del médico Herrera Ahuad: “tuve la oportunidad de trabajar en San Pedro y ver los estragos que provocan los agrotóxicos. Vayan dos o tres días y vean la realidad de los lugares donde usan agrotóxicos”.