Que los pobres no coman
En febrero de este año, Sandra Pettovello, ministra de Capital, Humano (que maneja el ministerio antes llamado de Desarrollo Social y que además tiene a su cargo varias otras carteras desde las que el Estado Nacional dispone otorgamientos o no otorgamiento de cuantiosos fondos públicos), entregó a Cáritas Argentina trescientos millones y pico de pesos destinados a colaborar con la compra de alimentos dentro de los planes de ayuda a los pobres que desarrolla esa entidad perteneciente a la Iglesia Católica.
Nada nuevo, pues fue una renovación de convenios y era común que los gobiernos nacionales destinen algunos fondos para las tareas solidarias de Cáritas; pero en esa ocasión la disposición de la ministra sorprendió y trajo alivio porque se temía que el presidente Milei dispusiese la eliminación de esos aportes, como parte de sus “ajustes”. Con esa pasajera “generosidad” de su gobierno bajo el brazo, el presidente visitó días después al Papa Francisco.
Pocos meses pasaron desde aquel encuentro en El Vaticano, y Milei blandió su hacha de cortar cabezas y cortó los aportes a Cáritas, considerando quizá que ya le sacó bastante “el jugo” a su audiencia con el Papa y ahora puede tranquilamente agredir el accionar solidario de Cáritas, lo que podría significar que millones de personas sin recursos pasen a sufrir hambre, más hambre todavía, algo que seguramente en parte podrá ser evitado con los mayores esfuerzos que desarrollarán los funcionarios de Cáritas y los tantos colaboradores que la entidad católica tiene en la sociedad civil, pero es tan grande y tanto se sigue agrandando el drama de la pobreza y del hambre en la Argentina actual, que esta mezquindad inhumana del presidente no podrá ser suplida totalmente con los aportes de la gente; y el hambre, el hambre en serio, el hambre de no comer nada, quedará claramente registrado como uno de los espantos de la gestión de Gobierno de Javier Milei.
Que los pobres no coman, a ellos solo les cabe el derecho a sufrir hambre, sería uno de los preceptos “libertarios” que proclama y aplica el actual Gobierno nacional.