Los jóvenes de la generación Z muestran mayor precisión al reconocer rostros de su misma edad
¿Resulta más fácil recordar la cara de alguien de la misma edad que la de una persona mayor? Un estudio reciente de la Universidad de Exeter confirma que la generación Z identifican con mayor rapidez y precisión los rostros de personas de su propio grupo etario; mientras que los adultos mayores no presentan esa diferencia y reconocen igual de bien los rostros de jóvenes y mayores. Esta investigación entrega valiosas pistas sobre cómo influye la edad en la memoria visual y por qué este fenómeno puede tener un impacto práctico en la vida diaria y en ámbitos como la justicia.
¿Por qué ocurre el sesgo de edad en el reconocimiento facial?
El equipo dirigido por Ciro Civile, profesor asociado de Psicología Cognitiva y Biológica, analizó el llamado “sesgo de edad” (Own-Age Bias, OAB), la tendencia a identificar mejor los rostros del propio grupo etario. En el experimento, se dividió a los voluntarios en dos grupos: jóvenes adultos de la generación Z (19 a 30 años) y adultos mayores (69 a 80 años). Ambos grupos observaron una serie de rostros desconocidos, que luego se mezclaron con otros nuevos. Después, se les pidió reconocer qué rostros habían visto antes. Los resultados fueron claros: los jóvenes identificaron con mayor precisión los rostros de jóvenes, mientras que los adultos mayores reconocieron rostros de todas las edades con igual eficacia. Para asegurarse de que esta diferencia no dependía del simple aspecto visual, los investigadores invirtieron las imágenes, observando que, en ese caso, no había diferencias significativas entre los grupos. Esto indica que lo determinante es la experiencia perceptiva y no simples prejuicios o discriminación por edad.Civile explicó: “Desde que los participantes mayores eran jóvenes, han desarrollado la capacidad de procesar los rostros jóvenes y, a medida que envejecen, también los mayores. Por otro lado, los jóvenes solo han adquirido experiencia en reconocer rostros de su propio grupo de edad”, detalló el investigador. Comprender este “sesgo de edad” va mucho más allá de la curiosidad científica. Tiene implicancias importantes para situaciones diarias, pero sobre todo en el ámbito judicial. La Universidad de Exeter destaca que la menor habilidad de los jóvenes para reconocer personas mayores no está relacionada con estereotipos, sino con la práctica y exposición a diferentes grupos de edad.