2026-02-12

Media sanción para la reforma laboral de Milei: un avance que amenaza derechos laborales

En medio de protestas masivas y represión frente al Congreso, el oficialismo consiguió la media sanción de una reforma que precariza el empleo y recorta derechos históricos, mientras acelera también el debate por la baja de la edad de imputabilidad.

En medio de una intensa represión y fuertes protestas en las calles, el Senado argentino dio media sanción a la controvertida reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, con 42 votos a favor y 30 en contra. Ahora la iniciativa pasará a la Cámara de Diputados para su tratamiento definitivo.

La aprobación, celebrada con bombos y platillos por el oficialismo, representa un retroceso de décadas en la protección de los derechos de los trabajadores, según advertencias de sindicatos y organizaciones sociales. Las movilizaciones frente al Congreso terminaron con violentos enfrentamientos con la policía, decenas de heridos y múltiples detenidos, mientras miles de trabajadores rechazaban la iniciativa.

Un proyecto que precariza y flexibiliza a favor de las empresas

Lejos de ser una mera “modernización”, como lo definió el Gobierno, la reforma contiene medidas que abaratan despidos, permiten jornadas de hasta 12 horas, debilitan los sindicatos y restringen el derecho a huelga en sectores definidos como esenciales.

Estas modificaciones buscan bajar los llamados “costos laborales” y atraer inversiones, pero sus efectos podrían traducirse en más empleo informal, menor protección social y mayor vulnerabilidad para los trabajadores. Organizaciones gremiales y expertos han señalado que esto puede significar un aumento de la precariedad laboral y una transferencia de poder hacia las patronales.

Represión y rechazo social

La jornada que culminó con la media sanción no estuvo exenta de controversias: manifestantes denunciaron la brutal intervención policial, con gases lacrimógenos, balas de goma y detenciones masivas, mientras las fuerzas de seguridad buscaban dispersar las protestas.

Los reclamos y el malestar social reflejan una profunda división: mientras el oficialismo celebra la reforma como un “punto de inflexión” para generar empleo, una parte importante de la sociedad y los sectores organizados ven en la medida un ataque directo a derechos laborales conquistados en décadas de lucha.

Qué sigue

El proyecto ahora será debatido en la Cámara de Diputados durante el periodo de sesiones extraordinarias, con el objetivo del Gobierno de lograr su sanción definitiva antes de marzo. Sin embargo, la presión social, judicializaciones anunciadas por la oposición y el rechazo de sindicatos podrían generar un clima aún más adverso para la iniciativa.

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