Domingo de Ramos: el Papa pidió la paz y llamó a “deponer las armas”
El Papa León XIV celebró su primer Domingo de Ramos en la plaza San Pedro, en el Vaticano, donde encabezó la tradicional ceremonia que conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, y realizó un nuevo llamado a la paz en medio del conflicto en Medio Oriente.
Durante la homilía, el pontífice fue enfático: “¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”, al referirse a la escalada bélica que ya lleva un mes.
En ese marco, profundizó su mensaje al señalar: “Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: “¡Dios es amor!” “¡Tengan piedad!” “¡Depongan las armas!”, “¡Recuerden que son hermanos!”, exhortó el pontífice norteamericano-peruano”.
Además, remarcó que Dios rechaza la violencia al afirmar que “nadie puede utilizarlo para justificar el enfrentamiento”.
La jornada incluyó la tradicional procesión de cardenales, obispos y sacerdotes, quienes avanzaron hasta el centro de la plaza portando ramos de olivo.
En su mensaje, León XIV destacó: “como Rey de la Paz, Jesús quiere reconciliar el mundo en el abrazo del Padre y derribar todos los muros que nos separan de Dios y el prójimo, porque Él es nuestra paz”.
También hizo referencia a la situación en Medio Oriente al expresar: “En este comienzo de la Semana Santa estamos más cerca que nunca con nuestra oración de los cristianos de Medio Oriente que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que en muchos casos no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.
En paralelo, el Patriarcado Latino de Jerusalén denunció que la policía israelí impidió celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro.
Hacia el cierre, el Papa recordó el ejemplo de Jesús al señalar que “no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia y en lugar de salvarse a si mismo, se dejó clavar en la cruz”.
Finalmente, pidió “que el Dios sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz”, y recordó a “todos los migrantes fallecidos en el mar”.
Durante la celebración también se evocó la figura del Papa Francisco, en la víspera de un nuevo aniversario de su fallecimiento. Jorge Bergoglio había atravesado una prolongada internación de cinco semanas por neumonía en el Hospital Gemelli y, aunque había delegado celebraciones, logró participar del Domingo de Pascua en la plaza San Pedro.
Se lo veía visiblemente debilitado, pero fue aclamado por los fieles cuando realizó un recorrido en papamóvil, en lo que sería su última aparición pública. Horas después, en la madrugada del Lunes de Pascua, sufrió un derrame cerebral.
Según trascendió, antes de su fallecimiento le dijo a su enfermero personal, Massimiliano Strapetti: “Gracias por traerme de vuelta por la plaza”.
El 24 de abril, a las 7 de la mañana, murió en su residencia de la Casa de Santa Marta, donde eligió vivir durante todo su pontificado. En reiteradas ocasiones había rechazado trasladarse a los aposentos papales y solía bromear al respecto: “Es una cuestión psiquiátrica. Prefiero estar entre la gente”.