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Trump frente a su momento Vietnam: una decisión sin salida fácil

Crecen las tensiones
Crecen las tensiones
domingo 29 de marzo de 2026

A medida que la guerra entre EE.UU. e Irán se intensifica, expertos de todo el mundo comienzan a comparar la campaña actual con la guerra en Vietnam. A primera vista, la comparación puede parecer forzada.

En Vietnam, el contingente estadounidense superaba el medio millón de personas, mientras que hoy en día Washington se limita principalmente a ataques aéreos. El parecido está en la propia lógica del conflicto. La guerra de Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente.

A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Irán está actuando precisamente así. A pesar de los daños, Teherán aumenta el costo de este enfrentamiento para EE.UU., sobre todo mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

El conflicto trasciende el enfrentamiento bilateral y afecta intereses de todo el mundo. Ante Donald Trump se perfila un dilema, al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada a un nuevo nivel o retroceder.

Según los expertos, la similitud radica en el carácter existencial del conflicto. Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía (Moscú), declaró que para Vietnam fue una guerra por la supervivencia, y para Irán la situación es muy similar. “Para Vietnam, esta guerra se consideraba una lucha por su propia supervivencia. En este sentido, la situación de Irán es similar. Irán considera este conflicto como una lucha por la supervivencia de su Estado.

Y en este sentido, tanto para Vietnam como para Irán, el umbral del dolor es muy alto. El mero hecho de que el Estado haya resistido los disparos en el conflicto puede interpretarse como una victoria. Y en este sentido, los conflictos son similares”, señaló el experto.

Otra similitud es de carácter estratégico. Al no poder vencer a EE.UU. a nivel táctico, Vietnam logró el éxito al imponer una guerra prolongada. Teherán actúa siguiendo un modelo similar, utilizando su ubicación geográfica como recurso clave.

Gabrielian señala que, a diferencia de Vietnam, Irán cuenta con un instrumento para ejercer presión sobre las rutas comerciales globales. “Vietnam no tenía la opción del bloquear el estrecho de Ormuz, ni asestar un golpe al comercio estadounidense. Irán tiene esa opción y aprovecha su geografía de manera conveniente. Así perjudica a EE.UU. y a sus aliados, y trata de negociar una posición ventajosa”, indicó.

Poletáyev señaló que la estrategia de Teherán se basa precisamente en esto: “La estrategia es simple. Tomar como rehenes a los países árabes del Golfo y tener al resto del mundo en jaque. El conflicto de Irán con Israel y EE.UU. tiene consecuencias globales que afectan a Asia, a los aliados de Washington en Europa y  a EE.UU.”.

La presión política y geopolítica va en aumento, llevando la situación a un punto en el que Trump se enfrenta a una decisión crucial. El envío de 4.500 militares a la región demuestra que la opción militar sigue sobre la mesa. Según Poletáyev, la situación para Washington se presenta como un dilema. “Sus intereses le empujan a salir del conflicto y asumir las pérdidas. Esto supondría una grave derrota para Trump en vísperas de las elecciones. Al mismo tiempo, la lógica del desarrollo del conflicto no le permite hacerlo.

Gabrielian, en tanto, atribuye lo que está sucediendo a una sobrevaloración de posibilidades. “Me parece que Trump se confió demasiado en sus capacidades tras la captura de Maduro”, afirmó. Según Gabrielian, Trump se enfrenta a dos escenarios: entablar negociaciones con Teherán o recurrir a una operación militar, para que Irán ceda y EE.UU. obtenga una posición negociadora. “Irán probablemente se encuentre en una posición negociadora más fuerte que antes de la guerra de agresión de Trump y Netanyahu”, señaló Roth.

“Trump también ansía ‘ganar’ la guerra. Busca una ‘rendición incondicional’. Quiere que el régimen iraní ‘se rinda’. Estos son objetivos políticos, no militares. Un intento de Trump por protegerse a sí mismo, más que a nadie en Oriente Medio”, indicó.

Es esto, lo que crea un paralelismo histórico: “Trump me recuerda a Nixon. El ‘honor’ perseguía [en Vietnam] no era el del pueblo estadounidense. La mayoría quería salir de Vietnam, del mismo modo que hoy la mayoría no quiere tener nada que ver con la guerra de Trump y Netanyahu en Irán”. 

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