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En el exclusivo Mónaco, el Papa denunció “los abismos entre ricos y pobres”

Papa León XIV en el principado de Mónaco
Papa León XIV en el principado de Mónaco
domingo 29 de marzo de 2026

El Papa León XIV visitó ayer durante diez horas el pequeño principado de Mónaco, de apenas 2,2 kilómetros cuadrados de territorio, habitado por 39 mil habitantes. Solo nueve mil son nacidos allí, el resto son extranjeros residentes, en el país con el mayor número de multimillonarios del mundo.

El Papa, que habló siempre en francés, el idioma oficial de Mónaco, criticó en uno de sus primeros discursos “los abismos entre pobres y ricos” y dijo que “cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido sino redistribuido”.

En una clara referencia a los conflictos mundiales criticó que “la ostentación de la fuerza y la riqueza de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”. Señaló en otro discurso “las estructuras de pecado que excavan abismos entre pobres y ricos, entre privilegiados y descartados, entre amigos y enemigos”.

En el Palacio del Príncipe, donde lo recibió el reinante príncipe Alberto II, el pontífice, en su primer saludo desde el balcón donde una multitud lo recibió con entusiasmo, instó a los habitantes de Mónaco a usar su riqueza con prudencia y “don de la pequeñez”.

“Es importante especialmente en un momento en el que la exhibición de poder y la lógica de la opresión están dañando al mundo y poniendo en peligro la paz”, agregó.

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