Israel impidió una misa en el Santo Sepulcro y desató una fuerte polémica internacional
Un hecho inédito generó conmoción y rechazo a nivel internacional luego de que la Policía de Israel impidiera el ingreso a la basílica del Santo Sepulcro, en Jerusalén, al patriarca latino, cardenal Pierbattista Pizzaballa, y al custodio de Tierra Santa, reverendo padre Francesco Ielpo, cuando se dirigían a celebrar la misa del Domingo de Ramos.
Según denunciaron el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, ambos religiosos fueron detenidos en el camino mientras avanzaban en privado, “sin ninguna característica de procesión o acto ceremonial”, y obligados a regresar. “Como resultado, por primera vez en siglos, se impidió a los jefes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro”, señalaron en un comunicado.
Las autoridades eclesiásticas calificaron lo ocurrido como “un grave precedente” y advirtieron que la decisión “desatiende las sensibilidades” de fieles de todo el mundo, especialmente en el marco de la Semana Santa.
En esa línea, remarcaron: “Impedir la entrada del cardenal y del custodio, quienes ostentan la máxima responsabilidad eclesiástica para la Iglesia católica y los Lugares Santos, constituye una medida manifiestamente irrazonable y sumamente desproporcionada”. Además, denunciaron que “esta decisión precipitada y fundamentalmente errónea, viciada por consideraciones inapropiadas, representa una desviación extrema de los principios básicos de razonabilidad, libertad de culto y respeto del status quo”.
Desde el gobierno israelí, en tanto, argumentaron que la medida respondió a motivos de seguridad. La Oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, aseguró que la Policía actuó por “una especial preocupación” por la integridad del patriarca y su comitiva. “Una vez más, no ha habido ninguna intención maliciosa, solo preocupación por su seguridad y la de su comitiva”, indicaron, y adelantaron que trabajan en un plan para permitir la celebración del culto en los próximos días.
El episodio generó fuertes repercusiones en el plano internacional. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, expresó su respaldo a los religiosos afectados y calificó lo ocurrido como “una ofensa”, al sostener que el Santo Sepulcro es “un lugar sagrado del cristianismo” que debe ser protegido para la celebración de los ritos.
En la misma línea, el canciller italiano Antonio Tajani consideró el hecho “inaceptable” y anunció que convocará al embajador de Israel para pedir explicaciones.
También se pronunció el papa León XIV, quien afirmó que, en el inicio de la Semana Santa, la Iglesia está “más cerca que nunca” de los cristianos de Oriente Medio que “sufren las consecuencias de un conflicto atroz” y que, en muchos casos, “no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, condenó la decisión y subrayó que el libre ejercicio del culto en Jerusalén debe ser garantizado para todas las religiones.