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Concentración de riquezas y gas pimienta

jueves 26 de septiembre de 2024

Las críticas del Papa Francisco a las reacciones violentamente represivas del gobierno de Milei, coinciden con las últimas informaciones sobre la concentración de las riquezas en el mundo.

Según un nuevo informe avalado por las Naciones Unidas y difundido en el marco de las actuales sesiones de la asamblea general de esa máxima organización internacional, el uno por ciento de la población mundial concentra más riquezas que el 95 por ciento en conjunto. El Pontífice, como ya informamos, se refirió a las violentas represiones contra manifestantes, ordenadas por el Gobierno argentino, en las que se usó el espantoso recurso de arrojar el peligroso gas pimienta a los que protestaban.

El gobierno de Milei, expresó el Papa, “en vez de pagar justicia social, pagó el gas pimienta”, resaltando que este gobierno, que a todo reclamo de justicia replica negativamente diciendo “no hay plata”, sí tiene recursos para comprar esas carísimas armas de ataque consistentes en un dispositivo que arroja gas pimienta para anular la visión y afectar la respiración de quienes son apenas rociados con ese veneno o están cerca del lugar en que se lo está usando.

Ante esas críticas del máximo exponente del catolicismo, Milei y algunos de su entorno se mordieron los codos para no responder, sabiendo que si replicaban a su vez con críticas al Papa, recibirían un fuerte repudio social hacia ellos; pero varias figuras, o figuritas, del entorno del presidente se creyeron con autoridad para denostar al jefe de la Iglesia Católica. Muy claras y oportunas resultan entonces las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, quien puntualizó que el Papa “destaca que la causa de la violencia es la desigualdad y que esa desigualdad supone que la riqueza esté cada vez más concentrada”.

Y respecto a las protestas sociales que Milei ordenó reprimir con violencia, monseñor Ojea hizo una clara crónica de la realidad social que se vive en la Argentina, diciendo que “cuando se hace una protesta, se sufre una violencia previa”; y con precisión indicó que “cuando un jubilado sale a reclamar es porque está sufriendo la violencia de no poder comprar remedios o de no llegar a fin de mes”. Y agregó: “Si a esa violencia se responde con más violencia, yo tengo que hacer la advertencia: me parece que estamos criminalizando la protesta”.

El mencionado informe sobre la híperconcentración de riquezas a nivel mundial, que se difundió desde ámbitos de las Naciones Unidas, concedió en el tiempo con el discurso con el que Milei, en la asamblea de ese organismo, criticó desconsideradamente a todo el mundo y solo elogió a la libertad absoluta de mercado para que cada fuerte capitalista haga lo que quiera. Monseñor Ojea, luego de explicar pacientemente las palabras del Papa a los que parecen necesitar esas explicaciones (pocos, pero gritones y agitadores), también se refirió a las exaltadas declaraciones fundamentalistas de Milei elogiando a ultranza el libre mercado.

“La autonomía absoluta de los mercados provoca desigualdad”, expresó monseñor Ojea, y añadió que “no hay oposición entre una macroeconomía sana y la justicia social, pero sí tenemos que buscar cómo complementamos las dos cosas, porque si yo no establezco prioridades que tienen que ver con el bienestar de las personas no estoy haciendo política, me estoy olvidando de la persona”.