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Cada vez menos niños, niñas y adolescentes tienen acceso a alimentos básicos

Alejandra Perinetti
Alejandra Perinetti
lunes 30 de diciembre de 2024

Así lo indicó la referente de Aldeas Infantiles SOS, Alejandra Perinetti, quien realizó un balance del 2024 en relación con la protección de las infancias y alerta sobre el desfinanciamiento de programas fundamentales para mejorar las condiciones de vida de millones de niñas, niños y adolescentes. En un marco de ajuste, el 66,1% de los menores de 14 años en Argentina viven en hogares pobres, es decir, dos tercios de las niñas y niños.

Perinetti, directora de Aldeas Infantiles SOS, sostuvo que “cada vez menos niños, niñas y adolescentes tienen acceso a alimentos básicos, computadoras o tecnologías que puedan transformar sus condiciones de vida, becas que les permitan continuar sus estudios o información clave para prevenir embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual, entre otros derechos fundamentales”, advirtió. En el panorama actual, 1 millón de niños se van a dormir sin cenar cada día, y más de 7 millones viven en la pobreza monetaria. Argentina atraviesa una situación crítica. El Gobierno nacional ha introducido un enfoque diferente en la implementación de políticas públicas relacionadas con la protección de las infancias.

La creación de la Subsecretaría de Políticas Familiares, como resultado de cambios administrativos, marca un giro hacia un paradigma más regresivo, incluidas decisiones como evitar la distribución alimentos y de fondos a comedores y espacios comunitarios, bajar la edad de imputabilidad y el desfinanciamiento en las políticas públicas destinadas a la niñez. “El desfinanciamiento, el paradigma actual de las políticas públicas y la falta de una defensa efectiva de los derechos de la infancia son preocupaciones que las organizaciones compartimos profundamente, en especial, dentro de las redes del sistema de protección en las que Aldeas Infantiles SOS participa”, dijo Perinetti.

Sostuvo además que “aunque políticas de transferencia como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el Plan de los 1000 Días han mantenido o incrementado su participación en el presupuesto, representan excepciones. Prácticamente todos los servicios sociales destinados a la infancia han experimentado una disminución de recursos. Esto deja un panorama desigual donde, aunque algunas pocas políticas han aumentado su cobertura, el grueso de los programas esenciales para garantizar derechos básicos se ha visto afectado. Esto implica que cada vez menos niños, niñas y adolescentes tienen acceso a alimentos básicos, computadoras o tecnologías que puedan transformar sus condiciones de vida, becas que les permitan continuar sus estudios o información clave para prevenir embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual, entre otros derechos fundamentales”.