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Presupuesto 2025 no existe: las partidas clave que sufrirán un mayor ajuste por la doble prórroga del gobierno de Milei

Mientras el presupuesto al cierre de 2024 quedó 23% por detrás del prorrogado del 2023, para el 2025 se espera un ajuste aún mayor: recorte de 30% en Educación y Asistencia Social, del 40% en Ciencia y Tecnología, del 75% en Vivienda y del 10% en Salud, entre los principales.
Los jubilados, uno de los grupos más afectados
Los jubilados, uno de los grupos más afectados
domingo 05 de enero de 2025

El Gobierno nacional decidió, en un hecho inédito para la historia argentina reciente, prorrogar el Presupuesto 2023 por segundo año consecutivo y ajustar a discreción las partidas económicas para este 2025. La prórroga de la prórroga implicará en lo concreto: ajuste del 30% -considerando impacto de la inflación- en las partidas destinadas a Educación y Cultura lo mismo que para Asistencia Social, sumado a un recorte del 40% en Ciencia y Tecnología, del 75% en Vivienda y Urbanismo, del 49% en Agua Potable y Alcantarillado y del 10% en Salud, mientras que, en contrapartida, aumentará 70% lo previsto para Inteligencia.

Así lo detalló un informe de ACIJ que indicó, además, que “entre el último presupuesto aprobado en 2022 y la actualidad, el 70% del crédito se amplió de manera discrecional mediante DNU y Decisiones Administrativas”. Como resultado, el presupuesto vigente al cierre de 2024 fue, términos reales, un 23% inferior al último aprobado por el Congreso hace dos años atrás. Vale recordar que esta herramienta debería dar cuenta de la hoja de ruta de la gestión nacional, es decir, de las prioridades políticas-económicas, definiendo vía el debate legislativo en qué se va a gastar y cuánto se va a gastar.

“Las prórrogas deberían ser un recurso excepcional pero su aplicación se ha vuelto frecuente: se produjeron 4 en los últimos 15 años. Esta discrecionalidad se agrava en contextos de inflación, que exige continuas actualizaciones de los montos presupuestarios”, agregó el informe. Al respecto, la brecha que divide al crédito inicial (Presupuesto aprobado) del crédito vigente (con las modificaciones durante el Ejercicio) alcanzó su nivel más alto en 2024 cuando la diferencia entre el presupuesto original y el vigente fue más del doble (139%).

Lo anterior no es menor si se considera que al enviar el proyecto del Presupuesto 2025 al Congreso en septiembre pasado, el oficialismo puso eje en lograr el “déficit cero” a la vez que buscó dar garantía de que el país cumplirá con sus deudas (la deuda externa más grande es con el FMI, tomada por la gestión de su actual ministro de Economía, Luis Caputo).

De esta manera, la apuesta a prorrogar un Presupuesto aprobado en 2022 y la posibilidad de cumplir con tales prioridades, estaría atada a un cada vez mayor ajuste, pero a costa de una economía real que sigue mostrando caídas significativas, con un consumo golpeado por el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de la población y con parálisis productiva.