PIANCHO

El aceite de ricino de Milei

viernes 24 de enero de 2025

¿Y cuándo “los encuentren”, qué les van a hacer? El presidente de Argentina anunció ante el mundo que él y sus amigos irán a buscar a los “zurdos” hasta “el último rincón del planeta”; y, a juzgar por el tono violentísimo con que Milei se expresó, se puede temer que cuando encuentren a los que denominan zurdos los harán víctimas de algunas atrocidades.

Parece demasiado deducir semejante barbaridad, sin embargo es una deducción que no se puede desestimar. En nuestro país ya sucedieron casos en que funcionarios gubernamentales de distintos rangos (pero durante gobiernos de facto, durante dictaduras) anunciaron que a sus enemigos, entre ellos quienes simplemente pedían que se retorne a la democracia, los irían a buscar. Y los buscaron, para torturarlos, encarcelarlos, mutilarlos, violarlos, quitarles sus patrimonios, hacerlos desaparecer, matarlos, cuando los encontraron, matando de paso a sus familiares si estaban cerca.


Sí, es cierto que la feroz advertencia de Milei no tendría necesariamente que llevar a semejantes consecuencias, pero con esas palabras brutales el jefe de Estado pone las bases para que pueda llegarse a eso; o cuanto menos a que se viva con el temor de que se puede llegar a eso. Los por entonces generales Onganía, Lanusse, Videla y otros usurpadores del cargo de Presidente, mostraron claramente sus instintos criminales al dejar correr esa voz de orden: buscar a los zurdos, donde sea que estén.

Sus dependientes encontraron a decenas de miles de zurdos y a otras decenas de miles de no zurdos y hasta de anti zurdos, pero de convicciones democráticas, y ya se sabe lo que pasó, o al menos parte de lo que pasó que es ya más que suficiente para evidenciar el horror total.
Y mientras se encontraba a esos señalados por el índice del poder y se los masacraba, los mismos que ordenaron esas búsquedas destruían la economía del país.


Javier Milei, actual jefe del Estado argentino, no tiene el poder de facto de aquellos dictadores; pero conviene escuchar las alarmas, porque como se dice en algunas narraciones religiosas que hablan del origen de todo, “primero fue el verbo”, o sea primero fueron las palabras.


Y hay algo que extiende la gravedad de los dichos de Milei. Cuando él habla de “zurdos”, no se refiere a quienes profesan ideologías de izquierda, a socialistas, comunistas, a socialdemócratas, sino simple y directamente a todos aquellos que no admiten que lo que dice este presidente debe ser aceptado como verdad indiscutible; o como órdenes: “Vayan a buscar a cualquiera y cuando los encuentren hagan lo que quieran con ellos”. Ya pasó en nuestra Argentina.


De todas maneras, los argentinos son pacientes y, en general, tranquilos, como buena parte del mundo. Pero en cuestiones de relaciones internacionales y de intromisiones indebidas y amenazantes, ¿qué podrán pensar los jefes de Estado de otros países donde Milei pretende extender su terrorífica búsqueda? Porque claramente dijo: “Los buscaremos en todo el mundo”.


Por ahora, lo importante para prevenir el mal es saber qué libertad les está queriendo otorgar Milei a sus secuaces para hacer con los no mileinístas que encuentren. ¿Tendrán esos perseguidores que actúen bajo las indicaciones de Milei libertad para hacer cualquier cosa con sus víctimas, con las “presas” que encuentren?

Quizá en principio no maten ni asalten, ni los expongan desnudos en las calles, y solo se limiten a obligarlos a tomar aceite de ricino, como hacían las pandillas fascistas que al amparo de los gritos del dictador Benito Mussolini salían a la caza de los que advertían que el por entonces recién nombrado jefe de gobierno de Italia se encaminaba a convertirse en un dictador y a llevar a su país a guerras y desastres económicos y sociales. Después del ricino, poderoso laxante, se pasó al ruido sangriento de las armas (y todo pasó a partir de aquellas palabras violentas).

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