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Sabotajes y peajes sombríos

miércoles 26 de febrero de 2025

Un ex gerente de compras y contrataciones de uno de los gobiernos municipales de Mauricio Macri afirma que este es “un saboteador” y le endilga a ese ex presidente algunas actitudes e intenciones que seguramente llamarán la atención de la Justicia.

Mientras millones de argentinos día a día pierden calidad de vida y muchos se mueren por falta de alimentación adecuada y falta de remedios, el actual presidente de la Nación, Javier Milei, y su socio político y ex presidente, Macri, se permiten, descaradamente, el lujo de discutir entre ellos sobre quién o quiénes se apoderan de un negocio súper millonario: la gestión de la Hidrovía Paraguay – Paraná.

La batalla de esos dos operadores de negocios seguramente tiene capítulos ocultos, con negociaciones y tiras y aflojes que se mantienen bajo sombras; pero con lo que dicen públicamente ambos socios y, a la vez, contendientes alcanza y sobra para entender que la cuestión entre ellos es quién manotea más y quién da más satisfacciones a los sectores financieros a los que cada uno de ellos responde o quiere beneficiar (con contrapartidas, por supuesto).

En conferencia de prensa, hace unos días, el director de la Agencia Nacional de Puertos, Iñaki Arreseygor, fiel operador de Santiago Caputo, tercero al mando en el Poder Ejecutivo Nacional (¿o segundo, o primero?), acusó directamente a Macri y a quien fue ministro de Transporte durante la presidencia de este, un tal Guillermo Dietrich, de haber saboteado el proceso de licitación de la Hidrovía.

Arreseygor tiene una larga trayectoria en cargos del Estado, casi siempre a las órdenes del macrismo. Uno de los tantos cargos que ocupó fue el de gerente de compras y contrataciones del Ministerio de Ambiente y Espacios Públicos, de la ciudad de Buenos Aires, durante la gestión municipal de Macri. Un cargo que permite conocer mucho; así que bien se le puede dar algún crédito a lo que dice de su ex jefe al que ahora califica de saboteador y de querer manipular la adjudicación de la hidrovía.

Macri a su vez conoce bastante bien a su socio Milei, así que también a él se le puede dar crédito cuando señala que el actual presidente y su coequiper Santiago Caputo armaron “una comisión trucha para la hidrovía, que iba a terminar siendo un sobrecosto monumental para los productores”. Contrariamente a lo que afirma un dicho popular, entre bueyes sí suelen haber cornadas. Pero, ¿por qué tanto interés por manipular la concesión de la hidrovía?

El cobro de peajes a las embarcaciones que pasan por esa vía es de por sí un negocio gigantesco; pero puede haber algo más, o mucho más. Esa vía navegable, integrada por los dos grandes ríos que le dan el nombre y por sus afluentes, es, debido a su ubicación geográfica y por específicos tratados internacionales, propiedad de cinco Estados: Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay.

Los empresarios que estén a cargo de su gestión tendrán entonces buenas posibilidades de lograr accesos directos a las decisiones estratégicas que adopten o pretendan adoptar dichos países acerca de sus exportaciones, de sus importaciones, de sus eventuales estrategias militares, de sus cambiantes modelos económicos y de sus enfoques acerca de cómo combatir al narcotráfico que es uno de los mayores beneficiarios de la navegabilidad por esa hidrovía que desemboca en puertos desde los cuales las drogas mortales pueden ser llevadas a Europa y a otros destinos a los que se llega cruzando el océano Atlántico. Los operadores de ese tráfico criminal deben querer tener oídos en las reuniones bilaterales, trilaterales, o de la totalidad de los cinco países, en las que se hable de narcotráfico.

Además, recordemos que en los últimos años los traficantes vienen desarrollando artes subfluviales y submarinas, para transportar drogas con submarinos; lo cual hace pensar que les puede interesar mucho el dragado de los canales navegables en los ríos desde lo que pueden trasladar sus venenos mortales hacia proyecciones marítimas u oceánicos; y tarea central de los concesionarios de hidrovías es precisamente el dragado de estas, lo que puede determinar o no que un submarino se mueva por ahí bajo agua. Y, conociendo la voracidad sin límites de esas organizaciones, hasta se puede imaginar que también pretendan ser, por la fuerza de los hechos y no por complicidades de funcionarios de los Estados, “concesionarios” ocultos de un peaje en negro, muy en negro y muy negro.

Por otra parte, y hablando de otro tema lejano de lo hasta aquí señalado (nada que ver una cosa con otra), el partido del presidente Milei necesita ampliar su base electoral, conseguir no solo afirmar al menos parte de las adhesiones que ya cosechó pero que pueden ser efímeras, sino además conseguir nuevos militantes, nuevos aportantes, nuevos operadores. Más o menos lo que también necesita Macri si quiere recuperar algún protagonismo electoral. En síntesis: ambos pueden estar queriendo nuevas vías (o hidrovías) útiles para campañas electorales y para afirmar poderes sombríos.