PIANCHO

Reflexiones del Dr. Oscar Herrera Ahuad sobre el presente de la salud pública

El presidente de la Legislatura Provincial y candidato a Diputado Nacional compartió un documento en el que, con mirada crítica, analiza las consecuencias de la política sanitaria nacional, la respuesta de Misiones. Hoy los dilemas sobre el rol del Estado frente a la salud de la población.
Oscar Herrera Ahuad
Oscar Herrera Ahuad
viernes 22 de agosto de 2025

* La pandemia como espejo del modelo sanitario
Durante la pandemia de COVID-19, esa diferencia también se hizo visible. Misiones fue una de las primeras provincias en dejar atrás las restricciones impuestas por Nación, pero lo hizo sin desproteger la salud pública.

Optó por una estrategia de control focalizado, con vigilancia epidemiológica, inversión en laboratorios y redes de asistencia, evitando que colapse el sistema público y salvando al privado de quebrar por la altísima demanda. 

El resultado: bajo nivel de contagios graves, continuidad en la atención de otras patologías y una economía que no colapsó. A la distancia, no fue rebeldía frente a una Nación que iba en dirección contraria, sino previsión y prevención.

En cambio, en el modelo centralista, el encierro se extendió más allá de lo necesario en muchos casos, sin reforzar los sistemas que necesitaban fortalecerse. El contraste mostró dos maneras de gestionar lo público: una que mide riesgos y respuestas, otra que mide solo costos.

* No es elogio, es advertencia
Nadie debería romantizar a ninguna gestión. Ni el relato del Estado salvador ni el del mercado omnipotente alcanza.

Pero cuando el Estado nacional decide recortar donde más duele, y algunas provincias, aún sin apoyo, siguen apostando por la salud, la comparación se impone. Y plantea una pregunta incómoda: ¿cómo puede ser que los fondos que no aparecen para el Garrahan, sí se gasten en otros rubros o permanezcan subejecutados?

El contraste no es solo contable. Es político, ético y humano. Porque detrás de cada recorte hay personas concretas: niños sin atención, ancianos sin medicamentos, familias sin respuestas. Y lo que resulta peor: vidas que se pierden porque el Estado prefirió la “motosierra” a un modelo presente y suficiente.

* ¿Qué Estado queremos cuando nos enfermamos?
La discusión no es técnica, es vital como la salud humana. En una Argentina “agrietada” ahora entre ajustes y resistencias, la salud pública se vuelve un “termómetro del tipo de Estado” que se construye en la Argentina donde muchos festejan la “motosierra”.

Y ese termómetro no miente: cuando se baja la inversión estatal en prevención y atención, sube la fiebre social. En Misiones, con aciertos y errores, se decidió no abandonar el rol estatal en la salud. El sistema no es perfecto, pero funciona y es referencia en la región. Y lo hace sin esperar la salvación desde Buenos Aires. Es un dato que debería importar, no por provincialismo, sino porque expone un modelo alternativo al abandono.

De cara a elecciones y definiciones políticas, la reflexión es necesaria. Porque la boleta que elegimos también define quién nos va a atender cuando nos duela algo. Antes de llegar a las urnas, hay que preguntarse una y mil veces: ¿qué Estado queremos cuando nos enfermamos? Estas apreciaciones del Dr. Oscar Herrera Ahuad invitan a un debate que trasciende coyunturas partidarias: la salud pública como derecho y como responsabilidad indelegable del Estado.

Temas de esta nota