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Juegos Olímpicos

El Comité Olímpico Internacional reimplanta tests genéticos obligatorios y redefine la participación femenina rumbo a Los Ángeles 2028

La medida revive un protocolo abandonado en 1996 y limitará la inclusión de atletas transgénero e intersexuales. La decisión se da en medio de la polémica por la boxeadora Imane Khelif y reabre un debate global en el deporte.
jueves 26 de marzo de 2026

El Comité Olímpico Internacional anunció la reactivación de pruebas genéticas obligatorias para definir la elegibilidad en las competencias femeninas de los Juegos Olímpicos, una normativa que no se aplicaba desde 1996. La decisión comenzará a regir de cara a Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y marca un giro significativo en la política deportiva global.

La iniciativa fue impulsada por la presidenta del organismo, Kirsty Coventry, y establece que solo podrán competir en la categoría femenina atletas consideradas de “sexo biológico femenino” que no posean el gen SRY, asociado al desarrollo masculino.

Según detalló el COI, los controles se realizarán mediante análisis de saliva, sangre o raspado bucal, y cada deportista deberá someterse a una única evaluación en su carrera. La implementación y supervisión de estas pruebas quedará en manos de las federaciones internacionales y organismos nacionales.

El anuncio llega en medio de la controversia por la boxeadora argelina Imane Khelif, quien ganó el oro en Juegos Olímpicos de París 2024. La atleta reconoció ser portadora del gen SRY, aunque aclaró que nació y fue criada como mujer, y que ha seguido tratamientos hormonales para competir. Pese a la nueva normativa, su medalla no será revisada.

El COI justificó la medida como una forma de “preservar la equidad competitiva”, aunque especialistas y sectores del deporte advierten que podría excluir a numerosas atletas intersexuales y transgénero.

Casos emblemáticos vuelven al centro de la escena, como el de Laurel Hubbard, primera atleta trans en competir en unos Juegos Olímpicos, y el de Caster Semenya, doble campeona olímpica que compitió bajo regulaciones anteriores pese a tener características biológicas fuera de los parámetros establecidos actualmente.

La reintroducción de estos controles revive un sistema aplicado entre Juegos Olímpicos de México 1968 y Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, abandonado en 1999 por cuestionamientos científicos y éticos.

Con este nuevo escenario, el debate sobre inclusión, biología y equidad en el deporte olímpico vuelve a instalarse con fuerza y promete intensificarse en la antesala de Los Ángeles 2028.