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Crisis sanitaria en La Habana: vecinos queman basura ante el colapso del servicio de recolección

La capital cubana atraviesa una grave emergencia por la acumulación de residuos. Con menos de la mitad de los camiones recolectores en funcionamiento, miles de personas recurren a la quema de basura como única alternativa.
viernes 22 de mayo de 2026

La acumulación de residuos y el colapso del sistema de recolección de basura agravaron la crisis sanitaria en La Habana, donde la quema de desechos en plena vía pública ya forma parte de la rutina diaria de miles de vecinos.

Según reportes de medios independientes, actualmente operan apenas entre 37% y 44% de los 106 camiones recolectores disponibles en la capital cubana, una situación que derivó en enormes basurales improvisados en calles, parques y espacios públicos.

El humo tóxico y las columnas de fuego se multiplican en municipios como Guanabacoa, Centro Habana, Marianao y Vía Blanca, mientras los residentes intentan eliminar los residuos acumulados ante la falta de respuesta estatal.

“Hay basureros ardiendo junto a casas, parques, campos deportivos, en todas partes”, relató una enfermera de Centro Habana al medio independiente 14ymedio.

Desde el régimen cubano reconocieron que la capacidad operativa está “muy por debajo de lo necesario”. El funcionario de Servicios Municipales, Alexis González Inclán, atribuyó la situación a la escasez de combustible y al deterioro del parque automotor.

La crisis también golpea al sistema laboral. Un barrendero cobra alrededor de 2.000 pesos cubanos mensuales, mientras que productos básicos como un cartón de huevos pueden costar hasta 3.000 pesos en el mercado informal.

Actualmente, La Habana genera cerca de 23.814 metros cúbicos de basura por día, aunque solo se logra recolectar una parte. Además, la ciudad cuenta con apenas 10.000 contenedores cuando necesitaría al menos el doble, mientras que los vertederos están prácticamente saturados.

Ante el agravamiento del problema, el gobierno de Miguel Díaz-Canel autorizó 24 puntos de “incineración controlada” como medida provisoria. Sin embargo, especialistas advirtieron sobre las consecuencias ambientales y sanitarias de esta práctica.

El Centro de Neurociencias de Cuba alertó que la inhalación constante de humo tóxico puede provocar daños respiratorios y neurológicos, especialmente en niños y adultos mayores.

La situación generó escenas insólitas en distintos barrios de la ciudad. Residentes aprovecharon la llegada de los bomberos —que incluso comenzaron a acudir sin sirenas para evitar conflictos— para pedir agua debido a los problemas de abastecimiento.

“La situación es bien crítica y surrealista”, describió un vecino habanero.

La crisis derivó además en protestas vecinales, con cacerolazos y cortes de calles en distintos puntos de la capital. El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, admitió públicamente que el régimen “no ve resultados” pese a las medidas anunciadas.

En paralelo, la empresa estatal ETECSA denunció daños en postes, cables y gabinetes provocados por las quemas de basura y maleza, afectando los servicios de telecomunicaciones en varios sectores.

Aunque el gobierno anunció proyectos de inversión extranjera y presentó decenas de medidas para enfrentar la emergencia, hasta el momento ninguna logró revertir el deterioro del sistema de recolección en la capital cubana.