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Perú define a su próximo presidente en una elección atravesada por la polarización y la crisis institucional

Más de 27 millones de peruanos fueron convocados este domingo a las urnas para elegir entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en una segunda vuelta marcada por la incertidumbre, la inseguridad y el desgaste político. El ganador se convertirá en el noveno presidente del país en apenas diez años.
domingo 07 de junio de 2026

Perú celebra este domingo una elección presidencial decisiva que podría marcar el rumbo político del país en los próximos años. Más de 27 millones de ciudadanos están habilitados para participar de la segunda vuelta que enfrenta a la candidata de derecha Keiko Fujimori y al dirigente de izquierda Roberto Sánchez.

La votación se desarrolla en un contexto de fuerte polarización política, creciente preocupación por la inseguridad y una profunda crisis institucional que ha caracterizado la última década peruana.

Quien resulte vencedor asumirá la presidencia en medio de un escenario complejo y se convertirá en el noveno mandatario del país en apenas diez años, una cifra que refleja la inestabilidad política que atraviesa Perú desde 2016.

Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, centra su propuesta en el fortalecimiento de la seguridad, la promoción de la inversión privada y la estabilidad económica. La dirigente busca llegar a la presidencia por cuarta vez, luego de haber sido derrotada en anteriores balotajes.

Por su parte, Roberto Sánchez, referente de Juntos por el Perú y exministro durante la gestión de Pedro Castillo, impulsa un programa basado en reformas estructurales, una nueva Constitución, una mayor participación del Estado en la economía y la ampliación de las políticas sociales.

Las encuestas difundidas antes de la entrada en vigor de la veda electoral mostraban un escenario de empate técnico entre ambos candidatos, con diferencias dentro del margen de error estadístico. En ese contexto, los votantes indecisos aparecen como un factor clave para definir el resultado.

La inseguridad se consolidó como uno de los principales ejes de la campaña. El avance del crimen organizado, las extorsiones, la minería ilegal y el incremento de los delitos violentos figuran entre las mayores preocupaciones de la población. Tanto Fujimori como Sánchez prometieron implementar medidas para combatir estas problemáticas, aunque con enfoques distintos sobre el papel que deben desempeñar las fuerzas de seguridad y el Estado.

El proceso electoral también se desarrolla bajo la sombra de una prolongada crisis política. En los últimos años, Perú enfrentó destituciones presidenciales, renuncias, investigaciones por corrupción y permanentes conflictos entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, factores que erosionaron la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.

La candidatura de Fujimori continúa generando fuertes divisiones. Mientras sus seguidores destacan el legado económico de la gestión de su padre y su lucha contra grupos insurgentes durante la década de 1990, sus detractores cuestionan las denuncias por corrupción y las violaciones a los derechos humanos registradas durante aquel período.

En tanto, Sánchez logró consolidarse como una alternativa para sectores rurales, trabajadores informales y votantes desencantados con la dirigencia tradicional. Su espacio también recibió respaldo de sectores cercanos al expresidente Pedro Castillo, destituido y posteriormente encarcelado tras intentar disolver el Congreso en 2022.

Los primeros resultados parciales se conocerán durante las próximas horas, aunque el escrutinio definitivo podría extenderse varios días debido a la ajustada disputa electoral.