En medio de las denuncias, Milei desplazó a Adorni de la vocería y nombró a Adrián Ravier

La salida de Manuel Adorni de la vocería presidencial se confirmó tras semanas de cuestionamientos y denuncias que golpearon al funcionario. Javier Milei eligió como reemplazante al economista libertario Adrián Ravier, una figura cercana al oficialismo y a la Fundación Faro.
viernes 19 de junio de 2026

En un contexto marcado por las controversias políticas y las denuncias que involucran a Manuel Adorni, el Gobierno nacional confirmó este viernes un cambio sensible en su esquema de comunicación. El jefe de Gabinete dejará de ejercer la vocería presidencial y será reemplazado por el economista y diputado libertario Adrián Ravier.

La decisión fue anunciada por el propio Adorni luego de una reunión con Javier Milei en la Quinta de Olivos. A través de las redes sociales, el funcionario comunicó la llegada de su sucesor y le deseó éxito en la tarea de convertirse en la nueva voz oficial del Ejecutivo.

El recambio se produce mientras Adorni atraviesa semanas de fuerte desgaste político. El funcionario quedó envuelto en cuestionamientos públicos y denuncias vinculadas a presuntas irregularidades patrimoniales, una situación que generó ruido dentro del oficialismo y alimentó versiones sobre cambios en el área de comunicación.

Aunque desde la Casa Rosada evitaron relacionar formalmente la decisión con esas polémicas, el reemplazo llega en un momento delicado para el Gobierno, que busca recuperar la iniciativa política y dejar atrás una agenda atravesada por denuncias y conflictos internos.

El elegido para ocupar el cargo es Adrián Ravier, economista, diputado nacional por La Pampa y referente de las ideas liberales dentro de La Libertad Avanza. Además, dirige la Fundación Faro, uno de los principales espacios de elaboración política e ideológica del oficialismo.

La designación fue rápidamente respaldada por dirigentes cercanos al Presidente. Milei compartió el anuncio en sus redes sociales y volvió a apelar a la consigna "MAGA" ("Make Argentina Great Again"), mientras referentes libertarios celebraron la llegada de Ravier a una de las áreas más sensibles de la gestión.

Con este movimiento, el Gobierno intenta relanzar su estrategia comunicacional en medio de un escenario complejo, marcado por cuestionamientos a funcionarios, tensiones políticas y dificultades para imponer nuevos temas en la agenda pública.