Salta

Caminó más de 300 kilómetros para pedir justicia por su hija y su nieta y logró que reasignen la causa

Tras recorrer a pie más de 300 kilómetros desde General Enrique Mosconi hasta la ciudad de Salta, Mariana Aranda consiguió que la investigación por las muertes de su hija Valentina Cabana y su nieta Isabelle Evangeline Cabana fuera reasignada a una nueva fiscalía especializada. La causa llevaba ocho meses sin avances concretos.
domingo 21 de junio de 2026

La lucha de Mariana Aranda por obtener respuestas sobre las muertes de su hija Valentina Cabana, de 15 años, y de su nieta Isabelle Evangeline Cabana, registró un avance significativo luego de que el procurador general de Salta, Pedro García Castiella, dispusiera la reasignación de la investigación a una fiscalía especializada.

La decisión llegó después de que Aranda caminara más de 300 kilómetros desde General Enrique Mosconi hasta la capital salteña para reclamar justicia y denunciar la falta de avances en la causa, abierta tras el fallecimiento de ambas víctimas ocurrido en octubre de 2025.

Mediante la Resolución N° 1739/26, el expediente pasó a la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP) Nº 1 del Distrito Judicial Centro, a cargo del fiscal penal Santiago López Soto.

Días antes de la resolución, la mujer fue recibida en la sede de la Procuración General junto a sus abogados, quienes plantearon inquietudes sobre el desarrollo de la investigación y solicitaron nuevas medidas para esclarecer los hechos.

El reclamo de la familia se mantiene desde hace ocho meses. Según denunció Aranda, Valentina y su hija recién nacida murieron días después de una cesárea practicada en una clínica de Tartagal.

"El 26 de septiembre entró caminando y a los 9 días fue llevada a la muerte, y por infecciones de un quirófano insalubre y, a consecuencia de la infección de la madre, perdí a mi nieta", sostuvo la madre.

Además, rechazó versiones sobre posibles enfermedades preexistentes de la adolescente. "No tenía ninguna enfermedad, todos los estudios daban un buen estado de salud; mi hija entró caminando y la saqué en un cajón", expresó.

Aranda también cuestionó el accionar judicial durante la investigación y aseguró que hubo demoras en la recolección de pruebas y en la obtención de documentación médica clave para el expediente.

"Las pruebas originales se tomaron en su momento; nos dijeron que no era un secuestro, pero no nos las han regresado", afirmó.

La mujer considera que las muertes fueron consecuencia de una "cadena de errores y de horror" vinculada a presuntas negligencias médicas. "Pasé por el frente del consultorio, confié en él; el padre de este médico me trajo a mi hija al mundo y su hijo me la termina matando", manifestó.

También apuntó contra la atención recibida por la joven durante el proceso de recuperación. "Una enfermera que no registró un cuadro febril, un médico que hizo caso omiso a las pérdidas de líquidos marrones y con olor", enumeró al describir las situaciones que, según su versión, agravaron el cuadro de salud de su hija.

Finalmente, insistió en que el fallecimiento de Valentina no fue una consecuencia del embarazo. "Ella no murió por ser mamá, sino por negligencia médica, por quirófanos insalubres y clínicas que, mientras aumentan sus cuentas, se nos van nuestros hijos", denunció.

A pesar del reciente avance judicial, la familia continúa reclamando que se determinen responsabilidades y se esclarezcan las circunstancias que rodearon las muertes de Valentina e Isabelle Evangeline Cabana.