“MOVIMIENTO POR LO QUE VIENE” COMENZÓ A SER MISIONES

Esteban Ribovics, el argentino de UFC que va por una leyenda brasileña

El peleador salteño de 30 años se enfrentará este sábado con Edson Barboza en Philadelphia. En la previa del combate, habló sobre su carrera, la importancia de la salud mental y el desafío de convivir con las lesiones en las artes marciales mixtas.
viernes 14 de agosto de 2026

Esteban Ribovics nació en Tartagal, Salta, y encontró en las artes marciales mixtas una forma de canalizar las dificultades que atravesó desde muy joven. Tenía apenas 11 años cuando su padre murió en un accidente laboral y, dos años después, comenzó a practicar MMA.

Aunque su madre, Daniela, no quería que sufriera, Ribovics encontró en la disciplina una manera de sentirse preparado para proteger a su familia. Durante su juventud se mudó a Córdoba para estudiar y probó distintas carreras, entre ellas arquitectura, educación física y técnico superior en motores de automóviles. Sin embargo, nunca dejó de pelear.

A los 18 años decidió dedicarse completamente a las artes marciales mixtas. Su carrera tuvo un crecimiento sostenido hasta que consiguió oficialmente su lugar en UFC el 16 de agosto de 2022, después de obtener un contrato en el programa Dana White’s Contender Series.

Actualmente, el argentino se encuentra dentro del Top 15 de la compañía y este sábado tendrá uno de los desafíos más importantes de su carrera.

El desafío ante Edson Barboza

Ribovics se enfrentará con el brasileño Edson Barboza, una de las figuras reconocidas de la disciplina, en el Xfinity Mobile Arena de Philadelphia.

Una victoria podría acercarlo a uno de sus grandes objetivos: tener la posibilidad de enfrentarse con Max Holloway, una de las principales figuras de la categoría.

Pero antes deberá superar a Barboza, de 40 años, a quien conoce desde hace tiempo y considera un rival de enorme peligrosidad.

“Que sigue siendo muy peligroso y que pega fuerte. Tiene todavía herramientas para salir a a defenderse, así que tengo que estar listo y preparado para cualquier cosa con la que me pueda salir, por eso me preparé fuerte para este combate”.

La importancia de la salud mental

En la preparación para sus combates, Ribovics también incorporó el trabajo con profesionales de la salud mental. El argentino explicó que cuenta con un psicólogo y con un especialista que trabaja sobre distintos aspectos vinculados con la ansiedad.

“Tengo mi psicólogo, tengo otro amigo que es como un coach ontológico que también me hace como hipnosis y trabaja parte de mi ansiedad dejando ir las cosas negativas que me puedan invadir. Todas esas cosas se trabajan y la estoy trabajando con especialistas”.

Según explicó, comenzó a recurrir a especialistas hace algunas peleas y considera que ese acompañamiento es fundamental para afrontar los desafíos de la competencia.

“Tratar de saber dónde estoy parado y entender que obviamente uno no puede solo. Uno piensa a veces que puede con todo, pero no es así. Es importante saber aceptar que uno necesita ayuda y que obviamente es mucho más fácil si alguien tiene las herramientas y ejercicios y materiales para poder ser mejor y estar más tranquilo en la cabeza. Entonces, ¿por qué no usarlo?, ¿no?”

Para Ribovics, la búsqueda de ayuda también está relacionada con su objetivo de alcanzar el máximo nivel.

“Exactamente, va todo de la mano. Uno, si quiere ser el mejor, tiene que buscar la mejor herramienta y debe estar mejor acompañado siempre. Así que va todo de la mano”.

“Necesitaba pelear contra la vida”

El peleador argentino reconoció que la pérdida de su padre tuvo un peso importante en su vínculo con las artes marciales mixtas y admitió que, con el paso del tiempo, también encontró una forma de descargar aquello que había vivido.

“Lo pensé, lo pensé, sí. La vida me ha golpeado bastante duro muchas veces, así que creo que también una parte de mí necesitaba pelear contra eso. Es por donde uno se escapa o por donde uno se puede descargar también. La verdad que lo he pensado bastante veces, pero sí, necesitaba pelear contra la vida. Y lo de la protección era más algo que sentí siempre, porque pensaba, ¿quién va a proteger a toda mi gente? ¿qué me podía proteger a mí?”

A sus 30 años, Ribovics aseguró que ahora puede mirar su recorrido con otra perspectiva y valorar el camino que realizó desde sus comienzos.

“Sí, miro para atrás y me doy cuenta de todos los recorridos y ahora siento que puedo darme un respiro. A veces cuesta un poco, cuesta caer de dónde vine y hasta dónde llegué”.

La exigencia de convivir con el dolor

Para Ribovics, ser peleador profesional implica aceptar que las lesiones y las molestias físicas forman parte de la actividad.

“Se corren más riesgos desde el momento que sos peleador de MMA, tenés que saber y aceptar que vas a convivir con dolores toda tu vida. Así que siempre va a haber lesiones, siempre van a haber dolores, siempre va a haber una molestia por dentro tu cuerpo, así que eso lo tenés que aceptar. Se puede convivir, sí, se puede disfrutar también, pero tenés que aceptar que van a haber este tipo de cosas”.

Sin embargo, aseguró que disfruta de cada instancia relacionada con la competencia y el entrenamiento.

“Cada vez que piso el tatami, cada vez que me pongo los guantes y con mis compañeros nos pegamos, tengo una sonrisa en la cara y eso es lo que me encanta. Pegarme con alguien, con alguien que sepa, con alguien que tenga los mismos códigos, me encanta. Si bien uno lo ve rabioso al otro, lo ve enojado ahí arriba en la jaula, a mí pegarme, entrar a pelear con una leyenda como Barbosa, de da una alegría enorme. Porque lo veía de chico y a mí me encanta poder enfrentarme con él, eso me mantiene vivo”.

Sus referentes y el sueño de dejar una marca

Entre sus principales referentes dentro de las MMA, Ribovics mencionó a Jon Jones y Georges St-Pierre. También destacó al argentino Santiago Ponzinibbio como una de las figuras nacionales que siguió durante su carrera.

Su ambición, sin embargo, apunta mucho más alto. El salteño quiere que su apellido trascienda en UFC y alcanzar un reconocimiento similar al de las grandes figuras del deporte argentino.

“Me imagino haciendo, como lo dije, que mi nombre se escuche bien fuerte y que sea grande. Voy a hacer hasta lo imposible para hacer lo que dije, que se escuche tan grande como el de Messi, como el de Maradona. Que Ribovics sea símbolo de peleador de MMA”.

Uno de sus posibles grandes objetivos es Max Holloway. Ribovics considera que un enfrentamiento con el estadounidense podría resultar especialmente atractivo por el estilo de ambos.

“No sé si de la calle o no, pero me gusta el boxeo sucio, como se dice vulgarmente. Él es el referente número uno, el que tira más golpes en su categoría, por round, por minuto. Entonces, como creo tengo el récord en mi categoría por tirar más golpes por minuto, sería un buen enfrentamiento, ¿no?”

El argentino también confía en sus condiciones para intercambiar golpes.

“Creo que tengo un poquito de ventaja en esa parte, sí. Los argentinos pegamos fuerte, tenemos buen boxeo, así que yo creo que sí”.

Una preparación de hasta 13 semanas

Ribovics explicó que la preparación para un combate de alto nivel requiere varios meses de trabajo. Según su experiencia, un campamento ideal puede extenderse entre nueve y trece semanas.

“Un buen campamento se basa en 14 o 12 semanas, lo podés hacer en menos, si estás bien entrenado. También lo podés hacer en 8 o 9 semanas, me ha pasado, pero si sos guapo lo podés aceptar cuando quieras. Pero no sabes cómo vas a salir en el combate porque no te preparaste bien. Pero para llegar hecho una bestia, confiado y todo, para mí son entre 9 y 13 semanas”.

Este sábado tendrá por delante una prueba de máxima exigencia ante Barboza. Para Ribovics, la pelea representa otra oportunidad de seguir avanzando en UFC y acercarse al lugar que busca ocupar entre los mejores peleadores del mundo.

Al momento de subir al octágono, asegura que lleva consigo a quienes lo acompañaron durante su carrera y mantiene presente a su padre.

“En todas las personas que estuvieron atrás ayudándome y en mi viejo. ¿Y en qué pienso? En llevar la victoria, siempre”.