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Cáncer de mama: cómo afrontar el diagnóstico en familia y qué cambió en la forma de tratar la enfermedad

El diagnóstico de cáncer de mama suele marcar un antes y un después en la vida de una paciente. Pero, una vez atravesado el impacto inicial, aparecen otras preguntas igual de difíciles: cómo explicar la enfermedad a los hijos, de qué manera sostener la vida cotidiana, qué rol cumple la familia durante el tratamiento y cuánto cambiaron las posibilidades terapéuticas en los últimos años.
domingo 16 de agosto de 2026

Esos interrogantes fueron el eje de un debate, donde la psicooncóloga Daniela Bertinelli, del Hospital Universitario Austral, y la mastóloga Diana Montoya, subjefa de Cirugía Mamaria de la misma institución, analizaron cómo acompañar a las pacientes desde el momento en que reciben el diagnóstico y desmontaron algunos de los temores que todavía rodean a la enfermedad.

La conversación surgió a partir del testimonio que la influencer Caro Trippar compartió recientemente en redes sociales al revelar que convive con un cáncer de mama metastásico, una experiencia que volvió a poner en agenda los desafíos emocionales que acompañan a este tipo de diagnósticos.

El miedo que aparece antes que cualquier tratamiento
Para Bertinelli, una de las primeras preocupaciones de muchas pacientes ni siquiera está relacionada con la enfermedad, sino con el impacto que tendrá en su familia.

“El impacto emocional del diagnóstico es enorme. Muchas veces llegan a la consulta diciendo: ‘Tengo cáncer, pero ¿cómo se lo digo a mis hijos?’. Esa pregunta ocupa un lugar tan importante como el tratamiento”, explicó.

La especialista señaló que el temor suele llevar a muchos padres a postergar la conversación con los chicos, aunque advirtió que esa estrategia generalmente produce el efecto contrario.

“Hay que decirlo. Primero existe un tiempo lógico para salir del shock, pero después es importante hablar. Los chicos perciben que algo cambió: ven que mamá va al hospital, que está triste o que las rutinas son distintas. Cuando no tienen información, imaginan cosas que muchas veces son peores que la realidad. El silencio no los protege”, afirmó.

Según explicó, la clave no está en ocultar la enfermedad, sino en adaptar la información a la edad y al nivel de comprensión de cada niño, generando un espacio donde puedan expresar sus dudas y emociones.  El diagnóstico impacta sobre toda la dinámica familiar. Por eso, Bertinelli sostuvo que el abordaje psicológico no se limita únicamente a la paciente.

“La familia es nuestro paciente de segundo orden. También necesita contención y herramientas para acompañar. A veces es la pareja; otras, una hermana, una amiga o un hijo adulto. Lo importante es fortalecer esa red de apoyo”, señaló.

Durante el programa, Maru Duffard resumió uno de los miedos más frecuentes de quienes atraviesan la enfermedad: “Cuando escuchás la palabra cáncer, muchas veces lo primero que pensás es en la muerte. Y, para quienes tienen hijos, el miedo más grande suele ser qué va a pasar con ellos”. Para Diana Montoya, la manera en que el equipo médico transmite la noticia también condiciona el proceso que atravesará la paciente.