“MOVIMIENTO POR LO QUE VIENE” COMENZÓ A SER MISIONES

El primer Día del Niño en familia de los seis hermanitos misioneros que lucharon por no separarse

Los seis hermanos, de entre 2 y 12 años, pasaron más de dos años en un hogar de Leandro N. Alem y habían pedido permanecer juntos. Tras una convocatoria pública, Marcos y Estefanía asumieron la guarda de los chicos y comenzaron una nueva vida en Pilar. Este domingo celebraron por primera vez el Día del Niño como una familia de ocho integrantes.
domingo 16 de agosto de 2026

Este domingo tuvo un significado especial para seis hermanitos misioneros que durante más de dos años esperaron una familia que pudiera recibirlos sin separarlos. Los chicos, de entre 2 y 12 años, celebraron por primera vez el Día del Niño junto a Marcos Gallastegui y Estefanía Bello, la pareja bonaerense que asumió su guarda.

Los hermanos habían permanecido durante más de dos años en un hogar de Leandro N. Alem. Durante ese período, una de sus principales preocupaciones era que una eventual adopción pudiera concretarse de manera individual y terminara dividiendo al grupo.

La hermana mayor, de 12 años, había expresado especialmente su deseo de permanecer junto a sus hermanos. Ante esta situación, el Juzgado de Familia N.º 3 de Misiones impulsó convocatorias públicas durante varios meses para encontrar una familia dispuesta a recibir a los seis juntos.

La búsqueda atravesó dos convocatorias hasta que apareció una pareja de Pilar que había decidido comenzar el camino de la adopción.

Cómo comenzó la historia con su nueva familia

Marcos y Estefanía conocieron la historia de los hermanos a comienzos de este año. Al conocer la convocatoria pública, decidieron presentarse.

Marcos recordó el momento en que encontraron el caso: “Íbamos viendo y comentando entre nosotros hasta que encontramos la que contaba que había seis hermanos. Decidimos mandar el mail”.

A partir de entonces comenzó el proceso de vinculación. El primer contacto entre la pareja y los chicos se produjo mediante videollamadas. Después llegó el encuentro presencial en el hogar donde se encontraban los hermanos en Misiones.

El vínculo fue avanzando hasta que, a mediados de junio, los seis chicos comenzaron a vivir junto a Marcos y Estefanía en Pilar, provincia de Buenos Aires.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando los hermanos supieron que podrían trasladarse juntos y comenzar una nueva vida.

“Ellos no lo podían creer. Y preguntaban: ‘¿Pero a todos juntos?, ¿nos quieren llevar a todos juntos?’”, contó Marcos.

Según recordó, los chicos “rezaban todas las noches para que pasara eso”.

Una familia que pasó de dos a ocho integrantes

La llegada de los seis hermanos modificó por completo la vida cotidiana de Marcos y Estefanía. La pareja pasó a compartir su casa con los chicos y comenzó a construir nuevas rutinas familiares.

Los días empezaron a organizarse alrededor de los desayunos compartidos, los juegos y las actividades de los niños. También avanzaron progresivamente con su incorporación a las actividades escolares.

Después de poco más de dos meses de convivencia, Marcos describió el proceso como una etapa intensa de aprendizajes y emociones.

“Fueron dos meses comprimidos de un montón de vivencias, de emociones, de conocerlos, de recuperar el tiempo perdido”, señaló.

Estefanía, por su parte, destacó la rapidez con la que se consolidó el vínculo con los chicos: “Nosotros sentimos que estamos con ellos desde siempre. Son nuestros hijos de siempre”.

La mujer también aseguró: “La verdad es que se adaptaron bien y son muy cariñosos con nosotros”, aunque reconoció que cada uno tiene necesidades diferentes.

La hermana mayor, una figura clave

La hermana mayor, de 12 años, tuvo un papel fundamental durante todo el proceso. Desde el comienzo defendió el deseo de permanecer junto a sus hermanos y, ahora que todos viven juntos, también ayuda a Marcos y Estefanía a conocer las necesidades de los más pequeños.

“La mayor nos ha ayudado un montón con sus hermanos; por ahí nos va diciendo o advirtiendo cosas que nosotros no sabíamos de antemano. Siempre la tuvimos de aliada”, destacó Marcos.

El hombre la definió como una “gladiadora”, en referencia al papel que tuvo durante la búsqueda de una familia que pudiera recibir a los seis.

Los desafíos de la nueva vida

La llegada de los seis chicos también generó nuevas necesidades para la familia. Vecinos y personas del entorno colaboraron con ropa, zapatillas y abrigos para los hermanos.

Uno de los principales desafíos es contar con un vehículo que permita trasladar a los ocho integrantes de la familia, ya que el automóvil de la pareja no tiene capacidad suficiente.

Actualmente utilizan una camioneta prestada mientras buscan una alternativa.

“Estamos tratando de conseguir esa movilidad”, explicó Marcos.

La pareja también atraviesa algunas dificultades vinculadas con la cobertura de salud de los chicos. Por el momento tienen la guarda y la sentencia definitiva de adopción se espera para finales de este año, por lo que solicitaron asesoramiento para poder incorporarlos a una obra social.

El primer Día del Niño juntos

Durante los años que permanecieron en el hogar, los seis hermanos atravesaron momentos de incertidumbre cada vez que otros niños eran adoptados. El temor a que ellos también pudieran ser separados marcó buena parte de ese período.

Ese escenario cambió con la llegada de Marcos y Estefanía. Este domingo, los seis pudieron celebrar juntos el Día del Niño, rodeados por su nueva familia y bajo el mismo techo.

La fecha representó así un momento especial después de una espera de más de dos años y de un proceso que tuvo como principal objetivo respetar el deseo de los hermanos de permanecer unidos.

Al hablar de esta nueva etapa, Marcos resumió el vínculo que construyeron desde que los ocho comenzaron a vivir juntos: “Estamos acá bajo el mismo techo. Ya no nos imaginamos la vida sin ellos”.