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Ébola en República Democrática del Congo: los niños son los más afectados

En el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo, los menores de cinco años presentan una tasa de mortalidad superior a la de los adultos. Organizaciones médicas advierten sobre la falta de tratamientos y datos específicos para esta población.
domingo 06 de septiembre de 2026

El actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) genera preocupación por el fuerte impacto que tiene entre los niños pequeños. Desde el inicio de la epidemia, a mediados de mayo, se registraron más de 3.000 muertes y la mortalidad general se ubica cerca del 50%.

La situación es todavía más grave entre los menores de cinco años. Según datos citados por Médicos Sin Fronteras (MSF) en un comentario publicado en The Lancet, más del 60% de los niños menores de cinco años afectados por el virus muere.

Sin embargo, pese a ser uno de los grupos con mayor riesgo, los niños continúan teniendo un acceso limitado a tratamientos y existen pocos datos confiables sobre las dosis adecuadas de los medicamentos utilizados contra la enfermedad.

Tratamientos que todavía no contemplan a todos los niños

Uno de los principales debates está relacionado con el estudio EBO-PEP, que analiza el antiviral Obeldesivir como una posible herramienta para proteger a personas que tuvieron contacto con pacientes infectados.

El diseño original del estudio excluía a los niños que pesaban menos de 30 kilos, lo que dejaba fuera a una gran cantidad de menores. Una modificación del protocolo contempla incluir a quienes superen los 20 kilos.

Los niños de menor peso continuarían fuera del estudio y tendrían como alternativa el Remdesivir, administrado por vía intravenosa durante diez días. Desde MSF consideran que este esquema puede resultar difícil de implementar durante una emergencia sanitaria, especialmente cuando se trata de niños pequeños.

Según Neal Russell, asesor pediátrico de MSF y autor principal del comentario publicado en The Lancet, los menores tienen un riesgo particularmente elevado de morir por ébola. Entre los factores posibles se encuentran las características de su sistema inmunitario, otras enfermedades y las dificultades específicas para tratarlos en centros especializados.

Además, el diagnóstico puede ser más complejo porque los primeros síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades y los niños pequeños tienen dificultades para describir lo que sienten.

Un antecedente que aportó información sobre tratamientos preventivos

En mayo, un médico estadounidense que había contraído el virus de Bundibugyo mientras atendía pacientes con ébola fue tratado en el hospital Charité de Berlín.

Su esposa y sus cuatro hijos fueron considerados contactos de alto riesgo y el equipo médico decidió administrarles preventivamente un tratamiento experimental basado en anticuerpos.

Han Ngoc Le, médica investigadora de la institución, explicó que “era necesario realizar una cuidadosa evaluación del balance entre riesgos y beneficios”, debido a la escasa información disponible sobre el medicamento en niños y al elevado riesgo de infección.

Finalmente, ninguno de los integrantes de la familia desarrolló la enfermedad ni se registraron efectos secundarios. Sin embargo, los especialistas aclararon que esta experiencia no permite determinar que el tratamiento haya evitado una infección.

Le consideró, de todos modos, que el caso aportó información relevante para futuras investigaciones. “El simple hecho de que el anticuerpo fuera tan bien tolerado incluso en niños de un año y en menores de doce años constituye un hallazgo importante sobre el que pueden apoyarse futuros estudios”, señaló.

Por qué los medicamentos infantiles requieren estudios específicos

Los especialistas advierten que los niños no pueden ser considerados simplemente como adultos de menor tamaño. Su organismo procesa los medicamentos de manera diferente y, por lo tanto, las dosis utilizadas en adultos no pueden trasladarse directamente a la población infantil.

Esta situación también implica mayores costos y tiempos de investigación.

Marc Biot, experto en acceso a productos sanitarios de MSF, explicó que “es más rápido y más barato centrarse primero en los adultos”.

El especialista cuestionó que todavía sea necesario reclamar una mayor inclusión de niños y mujeres embarazadas en las investigaciones médicas.

El desafío de incluir a los niños durante las emergencias

La Organización Mundial de la Salud respalda desde 2020 la iniciativa GAP-f, creada para acelerar el desarrollo y la disponibilidad de medicamentos específicamente adaptados a los niños.

Los especialistas sostienen que, en situaciones de emergencia, el equilibrio entre los posibles riesgos de un tratamiento experimental y el peligro de una enfermedad altamente letal debe ser evaluado de manera diferente.

Neal Russell señaló que, fuera de una emergencia, resulta razonable extremar las precauciones para proteger a los niños de tratamientos experimentales. Sin embargo, “cuando se está en medio de una emergencia, cambia el equilibrio entre proteger frente a los posibles riesgos de la investigación y proteger frente a una enfermedad altamente letal”.

Desde el ámbito médico reclaman que los niños y las mujeres embarazadas no sean excluidos automáticamente de los ensayos, sino que sean contemplados desde el comienzo mediante estudios específicos o subestudios.