Investigan un femicidio en San Juan: el acusado dijo que la víctima “se puso loca y se acuchilló”

Carlos Gonzalo Riveros fue imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. La Fiscalía sostiene que las heridas que presentaba la víctima fueron provocadas por el acusado.
jueves 17 de septiembre de 2026

Camila Agustina Vecchiarello, de 26 años y aspirante a gendarme, fue encontrada muerta durante la noche del sábado y la madrugada del domingo en San Juan. La joven presentaba al menos nueve heridas de arma blanca, principalmente en el cuello y el rostro.

Por el hecho permanece detenido su esposo, Carlos Gonzalo Riveros, de 25 años, quien este miércoles declaró ante la Justicia y negó haber asesinado a la joven.

Durante su testimonio, Riveros sostuvo que Camila se habría autolesionado durante una discusión que comenzó cuando él le comunicó que quería regresar a Salta.

Le dije que yo me iba, que lo siento”, relató el acusado. Según su versión, la joven reaccionó de manera violenta y tomó un cuchillo que él estaba utilizando para pelar papas.

Agarró el cuchillo y se metió un cuchillazo”, afirmó Riveros ante el juez. Luego agregó que Camila “se resbaló con la sangre y se incrustó un segundo cuchillo al caer”.

Se puso así, loca”, sostuvo el acusado, quien aseguró que posteriormente la joven habría continuado provocándose heridas.

La hipótesis de la Fiscalía

La versión de Riveros contradice la hipótesis de la Fiscalía. El fiscal Adolfo Díaz sostiene que las únicas autolesiones registradas en la escena fueron cortes leves que el propio imputado se habría provocado con el objetivo de montar un escenario falso.

Durante la audiencia también se presentó como prueba una carta escrita por Riveros y encontrada en el lugar del hecho. “Esta vez no pude... me ganó la depresión... me parte el alma lo que voy a hacer”, expresa el escrito.

El acusado manifestó además que, al ver a Camila herida, pensó en quitarse la vida porque no sabía qué hacer con la culpa.

La joven estaba embarazada

Durante la investigación también se conoció que Camila estaba embarazada. Según declaró Riveros, él no sabía que la joven cursaba un embarazo.

La autopsia preliminar estableció que Vecchiarello murió como consecuencia de una hemorragia severa provocada por las múltiples heridas de arma blanca.

Tras la declaración, la Fiscalía imputó a Riveros por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio). En caso de ser declarado culpable, el delito contempla la pena de prisión perpetua.

Además, se dispuso que permanezca 12 meses en prisión preventiva mientras continúa la investigación.

Una relación marcada por conflictos

Según fuentes vinculadas al caso y citadas por medios locales, la relación entre Camila y Riveros habría estado atravesada por celos, problemas de convivencia y situaciones de aislamiento.

Camila había llegado desde Rosario a Barreal, en el departamento Calingasta, para formarse como aspirante a gendarme. Allí conoció a Riveros, oriundo de Salta.

La pareja se casó apenas 20 días antes de la muerte de la joven. Con el tiempo, Riveros se instaló en la vivienda que Camila alquilaba en la calle Cordillera de Ansilta.

Familiares de la víctima habían manifestado preocupación por la relación y señalado presuntos episodios de control y posibles situaciones de violencia de género.