La científica argentina Amina Helmi ganó el Premio Kavli de Astrofísica por reconstruir la historia de la vía láctea
La astrónoma argentina Amina Helmi, nacida en Bahía Blanca y formada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), fue distinguida con el Premio Kavli de Astrofísica 2026, un reconocimiento que en el mundo científico suele equipararse al “Nobel” de la especialidad.
La ceremonia se llevó a cabo en Oslo, Noruega, bajo la órbita de la Academia Noruega de Ciencias y Letras. Helmi, de 56 años, es actualmente profesora e investigadora en la Universidad de Groningen, en los Países Bajos.
Su trabajo revolucionó la manera en que se entiende la historia de la Vía Láctea, al demostrar que nuestra galaxia no fue siempre un sistema ordenado y estable, sino el resultado de colisiones y fusiones con otras galaxias más pequeñas ocurridas hace miles de millones de años.
El Kavli de Astrofísica 2026 fue otorgado en conjunto a Helmi y a los astrónomos Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata. El jurado destacó que, a través de sus investigaciones, el trío aportó evidencia fósil de que la Vía Láctea se construyó mediante un proceso de “acreción jerárquica”, es decir, absorbiendo sucesivamente estructuras menores.
Las “corrientes de Helmi”: un antes y un después en la astronomía
Uno de los aportes más reconocidos de la científica argentina se remonta a 1999, durante su doctorado. En ese momento, Helmi identificó un grupo de estrellas cercanas al Sol que se movían de un modo distinto al del resto de la galaxia.
Ese comportamiento anómalo llamó la atención de la comunidad astronómica. El análisis posterior demostró que esas estrellas eran vestigios de una galaxia más pequeña que había sido absorbida por la Vía Láctea miles de millones de años atrás.
El hallazgo abrió una nueva ventana para reconstruir el pasado de nuestra galaxia a partir de los movimientos y la composición de las estrellas. Las estrellas detectadas revelaban una estructura coherente y diferenciada. Permitieron rastrear una antigua galaxia “canibalizada” por la Vía Láctea. Ayudaron a consolidar la idea de que las galaxias crecen por fusiones sucesivas.
Con el tiempo, esos rastros estelares fueron bautizados como las “corrientes de Helmi”, en homenaje directo a la investigadora bahiense. Hoy son un caso de estudio clave para entender cómo se ensamblan las grandes estructuras cósmicas.
La gran colisión que moldeó la Vía Láctea
En años más recientes, Helmi volvió a ocupar un lugar central en la astrofísica gracias al análisis de los datos del satélite Gaia, de la Agencia Espacial Europea.
A partir de esa información, logró identificar la última gran fusión que experimentó la Vía Láctea. Según sus estudios, hace unos 10.000 millones de años nuestra galaxia chocó y terminó por absorber otra de tamaño considerable. Esa colisión masiva habría sido determinante para definir la estructura actual de la Vía Láctea, incluyendo la distribución de sus estrellas y la forma de su halo.”
“Después de aquella enorme colisión no hubo fusiones de gran magnitud, y la Vía Láctea tuvo tiempo para estabilizarse y adquirir el aspecto ordenado que vemos hoy”, explicó Helmi en distintas presentaciones científicas.
El reconocimiento internacional a Amina Helmi no sólo resalta su trayectoria personal, sino también el aporte de la ciencia argentina a la investigación de frontera.
Su carrera, iniciada en universidades públicas del país y proyectada luego a instituciones europeas de primer nivel, se convierte en un ejemplo del talento local con impacto global.