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Más casos de envenenamientos

viernes 19 de julio de 2024

Toneladas de peces muertes cubren una amplia superficie del río Piracicaba, en una localidad del estado de San Pablo, Brasil. Según las informaciones provenientes de la fiscalía que está actuando, el desastre ambiental se debe al vertido ilegal a las aguas de residuos industriales. Vertido ilegal, pero conocido desde hace mucho tiempo; y denunciado.

El año pasado, científicos de la Universidad de Campiña analizaron las aguas de la cuenca a la que pertenece dicho rio y detectaron numerosas sustancias toxicas, provenientes de vertidos industriales. Entre tantos elementos venenosos encontrados, figuran los pesticidas agrícolas atrazina, carbendacima, tebuthiurom y 2,4-D, que aparecieron en el cien por ciento de las muestras analizadas.

Para “familiarizarnos” con esos nombres químicos, podemos tener presente que la antrazina suele ser usada en conjunto con un viejo y espantoso conocido nuestro, aquí en Misiones y en gran parte del país: el glifosato.

La cuenca hidrográfica en la que se sitúa la zona donde aparecieron estas toneladas de peces muertos, abarca 76 municipios de San Pablo, con una población cercana a los seis millones de personas. El agua del Piracicaba y de otros dos ríos de la cuenca es usada para la explotación agropecuaria, para las industrias y para el consumo de dichos seis millones de habitantes locales más todos los que anden por ahí.

Y hay que agregar: los productos bebibles y comestibles que se producen en la zona y se comercializan en otras partes del Brasil o de otros países, pueden llevar los residuos tóxicos de esas aguas contaminadas a quién sabe cuántos millones más de personas. Por el momento, una empresa parece estar identificada como una de las responsables de este vertido de venenos a las aguas fluviales; aguas con la que luego se nutren tantos millones de seres humanos, como también tantísimos millones de animales y de vegetales.

Esta cuenca es considerada un importante polo agrícola e industrial, donde se genera más del cinco por ciento del Producto Bruto Interno de Brasil, y bien sabemos que las dimensiones productivas e industriales del país hermano son gigantescas.

La empresa acusada por este reciente avenamiento de peces se dedica a la producción de azúcar, entre otras cosas. ¡Cómo para endulzar un cafecito o un mate cocido estará esa azúcar! Claro que en Misiones quienes están tramando coaliciones políticas para evitar que se prohíba aquí el glifosato no deberían tener problemas en consumir esa azúcar, y si en verano anduviesen por San Pablo, en Brasil, deberían tranquilamente bañarse en las aguas del envenenado Piracicaba. Sería bueno que lo hagan si quieren fundamentar en serio sus peligrosas defensas del uso de agrotóxicos.

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