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Aplausos que matan

miércoles 31 de julio de 2024

En medio del festival de subas impositivas que viene aplicando el Gobierno nacional, aparece una reducción muy significativa: el presidente Javier Milei dispuso considerables bajas de aranceles para la importación de agroquímicos. Quizá también por eso, además de por otras prebendas que poco o nada se conocen, los ruralistas aplauden y acarician al mandatario pese a que este no les quita ni reduce las retenciones a las agroexportaciones.


Durante su campaña electoral, Milei declamó mil veces que eliminaría las retenciones; pero desde que asumió el cargo de presidente dice que algún día lejano las eliminará, no se sabe cuándo. Y considerando que esta gestión nacional sigue endeudando al Estado a la vez que genera condiciones para que cierren miles de actividades que por lo tanto dejan de aportar al fisco, es muy probable que Milei no elimine nunca las retenciones que son una de las principales fuentes de recaudación que sigue teniendo el Gobierno.

Sin embargo, con el tema de los fertilizantes el presidente se mostró mucho más condescendiente hacia el agro. El anuncio oficial, difundido en mayo pasado, señala que “los fertilizantes pasarán a tener un arancel del 0%, incluyendo a la urea, el nitrato de amonio y la mezcla de ambos, que tenían un arancel de importación del 5,4%, 6% y 3,6%, respectivamente, mientras que los aranceles para la importación de herbicidas a base de glifosato, atrazina y 2-4D pasan del 35% al 12,6%; la atrazina primaria desciende del 24% al 10,8% y los herbicidas a base de 2-4D en sal bajan del 35% al 12,6%”.

Fuertes reducciones, destinadas a que ingresen al país aún más cantidades desmesuradas de agrotóxicos. Y como se ve y sirve de ejemplo para entender lo que está en juego (la salud de los argentinos), el peligrosísimo glifosato pasa de tener un arancel del 35 por ciento, para su importación, a un arancel del 12,6 por ciento. Como para que no lo aplaudan en la fiesta de la Sociedad Rural al “generoso” Milei.

Y cabe recordar que esos aplaudidores vienen incentivando a algunos agroexplotadores misioneros para que estos reclamen la derogación de la ley provincial que prohíbe el uso de glifosato en nuestra provincia. Y conviene recordar nuevamente una frase que encierra un terrible sentido de desprecio hacia la vida: “el que quiera contaminar, que contamine, ¿cuál es el problema?”. Lo dijo, como solemos recordar, Milei durante su campaña proselitista.

Del otro lado del mundo, en tanto, el gran comprador de soja y de carne de Argentina acelera sus condiciones internas para que la propia producción agropecuaria se vaya dirigiendo hacia la eliminación de los agroquímicos peligrosos. Veamos el título de un diario publicado esta semana en dicho país: “Ministerio de Ecología y Medio Ambiente: la batalla por proteger la tierra pura y combatir la contaminación en la agricultura y las zonas rurales ha logrado resultados notables”. Se trata de China. O sea que el uso a mansalva de fertilizantes químicos peligrosos en el agro argentino, muy probablemente, llegue en no mucho tiempo a ser un motivo de pérdida de ese gran mercado chino que pronto podría volverse más riguroso en relación a la calidad sanitaria de lo que importa.

No sería un futuro muy conveniente para los ruralistas que ahora aplauden a Milei, tan contentos porque se les facilita la compra de fertilizantes que muchos científicos aseguran que producen enfermedades y muertes, que matan.