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Francisco nombró arzobispo de La Plata a Gustavo Carrara, referente de la Pastoral de las Villas

Gustavo Carrara
Gustavo Carrara
viernes 22 de noviembre de 2024

El Papa Francisco designó a Gustavo Carrara (51 años) como nuevo arzobispo de la importante y estratégica Arquidiócesis de La Plata, sede que se encontraba vacante desde mayo de 2024 después de la sorpresiva renuncia a ese cargo del obispo Ramón Mestre. El nombramiento de Carrara se produce pocos días después de que el obispo haya sido elegido por sus pares como presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas nacional, lo que implica un fuerte respaldo de parte de la jerarquía católica del país.

Apenas se hizo pública la noticia del nombramiento, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, difundió una carta en la que agradece “en nombre de la Iglesia de Buenos Aires por la vida y la entrega de monseñor Gustavo Carrara entre nosotros” y se compromete a acompañarlo en su nueva misión. En la actualidad, y desde el 27 de mayo de 2024, la arquidiócesis platense está gobernada por el obispo auxiliar Alberto Germán Bochatey, bajo el título de administrador apostólico “sede vacante”. La Arquidiócesis de La Plata comprende los partidos de Berisso, Ensenada, La Plata, Magdalena y Punta Indio, con una superficie total de 4.652 kilómetros cuadrados y una población de 1.040.280 habitantes, de los cuales se estima que el 85 por ciento son católicos.

Carrara, señalado en diversas ocasiones como “el obispo villero”, se ha caracterizado por su acompañamiento a los sectores populares, el trabajo con los pobres junto a los curas villeros, y en los llamados “Hogares de Cristo” un proyecto destinado al acompañamiento y contención de jóvenes, particularmente quienes afrontan adicciones y consumos problemáticos en los barrios populares de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Muy recientemente el nuevo arzobispo de La Plata afirmó que “recortar a los pobres es un pecado” y reclamó “la presencia inteligente y necesaria del Estado porque si no el narcotráfico va avanzando y mata personas en concreto, hipoteca la vida de niños y adolescentes”.

Con la designación de Carrara en La Plata, una de las sedes más importantes de la iglesia católica en Argentina, Francisco sigue consolidando el cambio de fisonomía dentro del episcopado nacional que implica, además de una mudanza generacional, situar en cargos de relevancia a quienes se enrolan en la perspectiva pastoral del pontífice y destacan el compromiso prioritario de la Iglesia con los más pobres.