¡Sorteamos un voucher de uniforme escolar!

Salud

Señal piel-cerebro: cómo un abrazo cálido puede transformar el bienestar mental, según un estudio

Un abrazo cálido o una caricia pueden transformar mucho más que el estado de ánimo: influyen directamente en cómo una persona siente su cuerpo, su identidad y su bienestar emocional.
miércoles 24 de diciembre de 2025

Esta conexión entre la temperatura de la piel y la autopercepción despertó el interés de la ciencia, revelando que las sensaciones térmicas no solo protegen, sino que moldean la forma en que nos percibimos y nos relacionamos con el entorno. Es que, más allá de la biología pura, un reciente estudio destaca el impacto del calor físico en la vida social. Un ejemplo sencillo es el abrazo: durante ese contacto, la combinación de señales táctiles y térmicas no solo reconforta, sino que refuerza la conexión social y el sentido de pertenencia en el propio cuerpo. “Sentir un contacto cálido en la piel mejora nuestra capacidad de percibirnos desde el interior y de reconocer nuestra propia existencia. Sentimos: ‘este es mi cuerpo y estoy presente en él’”, resalta la doctora Laura Crucianelli, directora del estudio y docente de Queen Mary University of London. 

El papel fundamental de la termocepción en la identidad y la supervivencia
Según un análisis reciente de la University of London, la capacidad de percibir los cambios de temperatura en la piel —conocida como termocepción— es una de las sensaciones más antiguas en la evolución humana. Hay que pensar en la primera sensación de calidez que una persona experimenta: el contacto con la madre tras el nacimiento o los abrazos familiares durante la infancia. Esa sensación térmica cumple una función ancestral de protección, pero también deja una huella profunda en la construcción de la identidad y el sentido de pertenencia corporal. Crucianelli resalta en sus conclusiones: “La temperatura es uno de nuestros sentidos más antiguos. Nos mantiene con vida, pero también nos ayuda a sentirnos como nosotros mismos”. Según explica la investigadora, comprender cómo el cerebro interpreta el calor y el frío permite descifrar el modo en que el cuerpo da forma a la mente y a la propia percepción. 


Señales térmicas, autopercepción corporal y salud mental
El análisis revisa literatura de décadas en neurociencia, psicología y clínica, señalando que la termocepción influye en la autopercepción corporal, es decir, la sensación de que el propio cuerpo nos pertenece. Alteraciones en este sistema pueden asociarse a trastornos como la depresión, la ansiedad, los desórdenes alimentarios o traumatismos psicológicos, en donde los pacientes refieren sentirse desconectados de su cuerpo.