¡Sorteamos un voucher de uniforme escolar!

Un estudio reveló un sorprendente vínculo entre el ADN prehistórico y las personas que viven más de 100 años

miércoles 31 de diciembre de 2025

Nuevos análisis genómicos revelan que ciertos genes heredados de antiguos cazadores europeos podrían mejorar el metabolismo y fortalecer el sistema inmunitario, favoreciendo una vida más larga y saludable. En una pequeña aldea italiana, no es raro encontrar a alguien que ha pasado los 100 años. Hay quienes lo atribuyen al aceite de oliva, otros a la vida al aire libre, y algunos más al carácter tranquilo del lugar. Sin embargo, la explicación podría estar escrita mucho más profundamente: en el ADN. Concretamente, en un tipo de herencia genética que se remonta miles de años atrás, a un grupo de cazadores que vagaban por Europa cuando aún reinaba el frío del último gran período glacial. Un estudio reciente ha encontrado algo tan inesperado como fascinante: las personas que llegan a los 100 años o más en Italia tienden a compartir un rasgo genético ancestral común, una mayor proporción de ADN de los llamados cazadores-recolectores occidentales (Western Hunter-Gatherers o WHG). Estos grupos prehistóricos ocuparon Europa después del deshielo del Último Máximo Glacial. Lo que hace tan relevante este hallazgo es que podría explicar parte del secreto de una vida extraordinariamente larga, más allá de los hábitos modernos o la medicina Italia es uno de los países con mayor número de personas centenarias del mundo. Con esa base, el equipo investigador liderado por Stefania Sarno y Cristina Giuliani analizó el genoma de 333 centenarios italianos y lo comparó con el de 690 adultos sanos de unos 50 años, seleccionados para representar de forma precisa a la población del país. Para profundizar en las raíces genéticas, los científicos recurrieron a un conjunto de 103 genomas antiguosrepresentativos de los cuatro grandes linajes que han formado la diversidad genética europea: los cazadores-recolectores occidentales, los agricultores neolíticos de Anatolia, los pastores de la Edad del Bronce procedentes de las estepas pónticas (Yamnaya), y los grupos del Cáucaso e Irán neolítico.