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Tigre apuesta al semillero para refundar su mística

domingo 01 de febrero de 2026

 El Club Tigre de Santo Pipó ha generado un verdadero estruendo en el fútbol regional al anunciar una determinación disruptiva: abrir las puertas de su plantilla absoluta a adolescentes de entre 15 y 16 años. Esta audaz maniobra busca que los nuevos talentos no solo se prueben, sino que disputen activamente un lugar en la Categoría Intermedia de la Liga Posadeña, marcando un hito en la gestión de fuerzas básicas de la zona. El proyecto, que amalgama juventud, arraigo y pedagogía deportiva, es liderado por el director técnico Guido González, una figura cuya existencia ha estado intrínsecamente ligada al club. Durante una reciente entrevista en el ciclo "Conexión Local", González manifestó su optimismo: “Poseo convicción; contamos con un grupo joven con una materia prima excepcional”. Su filosofía es innegociable: la labor colectiva prevalece sobre las individualidades. "La disciplina es el único camino al césped. Con abnegación, tesón y sencillez, las metas más altas son alcanzables", sentenció con firmeza. La entidad ha garantizado facilidades administrativas para los aspirantes: se gestionarán préstamos para quienes pertenezcan a otras instituciones y se agilizará el registro de futbolistas libres. La convocatoria es omnipresente y transparente, exigiendo únicamente respeto y una entrega total durante las sesiones de práctica. Un pilar fundamental de esta pretemporada, que inicia el martes a las 16:00 en la cancha de El Pueblito, es la incorporación de la profesora Flavia Florentín en la preparación física. Para González, sumar a una profesional de su calibre otorga un prestigio institucional necesario en tiempos de austeridad. A pesar de que el entrenador reconoce que el fútbol del interior es hoy "una alcancía sin fondo" donde el presupuesto apenas cubre la subsistencia, el motor del sueño sigue encendido. González, quien defendió la elástica azul y roja desde los 11 años y fue parte de la gesta histórica de los 90 bajo la tutela de Juan Peralta y el Dr. Otto Pigerl, busca ahora nutrirse de las canteras locales. Su objetivo es claro: amalgamar un conjunto competitivo que recupere la gloria de los años dorados, transformando el compromiso juvenil en el cimiento de un futuro prometedor para Santo Pipó.

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