MISIONES PRIMERA EXPORTADORA DEL NEA

Efecto dominó: el cierre del Estrecho de Ormuz podría desatar una crisis energética y alimentaria global

La drástica caída del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz, en medio de la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán, enciende las alarmas globales: energía, fertilizantes y alimentos podrían encarecerse si la interrupción se prolonga y profundiza la crisis.
jueves 05 de marzo de 2026

El tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz cayó un 90 % en la última semana, en medio de la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La advertencia de Teherán, que declaró el paso bajo “condiciones de guerra”, mantiene a decenas de petroleros y buques gaseros varados a ambos lados de esta arteria clave del comercio mundial.

Por esta vía estratégica transita cerca del 25 % del comercio marítimo de petróleo y el 20 % del gas natural licuado (GNL) del planeta. Una interrupción prolongada no solo pondría en jaque el suministro energético global, sino que podría generar un efecto en cadena sobre múltiples sectores productivos.

Energía en alerta: suben el crudo y el gas

Analistas advierten que un cierre total durante un mes o más podría disparar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril y llevar el gas en Europa a niveles similares —o incluso superiores— a los registrados durante la crisis energética de 2022. De hecho, el precio del gas europeo ya alcanzó su nivel más alto desde 2023, con un incremento del 53 % desde fines de febrero.

La situación es especialmente delicada para la Unión Europea, cuyas reservas se encuentran por debajo del 30 % de su capacidad y que depende en parte del GNL proveniente de Catar.

En este contexto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, dejó abierta la posibilidad de redirigir exportaciones hacia otros mercados, en detrimento del suministro europeo.

Golpe a alimentos y fertilizantes

El impacto no se limita a la energía. Aproximadamente un tercio del comercio mundial de fertilizantes —incluidos azufre y amoníaco— atraviesa el Estrecho de Ormuz, al igual que grandes volúmenes de aluminio y azúcar.

En Estados Unidos, el conflicto podría traducirse en un alza del precio de la gasolina, que según analistas podría escalar hasta los 3,50 dólares por galón en las próximas semanas. El encarecimiento del combustible también afectaría el transporte aéreo y la logística.

Además, el suministro de fertilizantes está en riesgo: casi el 30 % de la producción mundial de amoníaco y el 50 % de la urea podrían verse afectados. Esto impactaría directamente en cultivos extensivos como maíz, soja, trigo y algodón, presionando al alza los precios de los alimentos.

Un punto estratégico con impacto global

El Estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, es uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta. Su eventual cierre no solo tensiona a las potencias involucradas, sino que expone la fragilidad de la economía global ante conflictos regionales.

Si la interrupción persiste, el mundo podría enfrentar una nueva crisis energética, presiones inflacionarias y un encarecimiento generalizado de bienes básicos, desde combustibles hasta alimentos.