PIANCHO

El consumo de carne vacuna cayó al nivel más bajo en 20 años

La suba de precios, la menor producción y las exportaciones sostenidas golpearon el consumo interno de carne vacuna en Argentina. En el primer bimestre del año cayó con fuerza y el consumo por habitante tocó su piso en dos décadas.
miércoles 18 de marzo de 2026

El consumo de carne vacuna en Argentina registró una fuerte caída en el primer bimestre del año, en un escenario marcado por menor faena, producción en retroceso y precios en alza. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo aparente —es decir, lo producido que quedó en el mercado interno tras descontar exportaciones— se ubicó en 332.700 toneladas, lo que representa una baja interanual del 13,8%.

En términos individuales, el consumo por habitante alcanzó los 47,3 kilos anuales medidos como promedio de los últimos doce meses cerrados en febrero, con una caída del 2,5%. Este valor constituye el nivel más bajo para este período en los últimos 20 años.

La contracción está directamente vinculada a la caída de la actividad frigorífica. En febrero se faenaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos que en igual mes del año anterior, mientras que en el acumulado del bimestre la reducción llegó al 11,1%. Como consecuencia, la producción también retrocedió: se generaron 457.000 toneladas res con hueso, un 9,1% menos interanual, equivalente a unas 45.500 toneladas menos.

Mientras el consumo interno se retrae, las exportaciones continúan firmes. En el primer bimestre los envíos al exterior alcanzaron 124.000 toneladas, con un incremento del 6,6% respecto del año anterior, lo que redujo aún más la oferta disponible para el mercado local.

El informe describe un mercado tensionado por la escasez de hacienda. La menor disponibilidad responde a los efectos acumulados de la sequía entre 2021 y 2024 y a los excesos hídricos registrados en 2024 y 2025, que obligaron a ventas anticipadas y redujeron el stock de madres. Esto derivó en menos terneros y, en consecuencia, en una oferta más limitada de animales para faena.

A su vez, la elevada participación de hembras en la faena —48% en febrero y 47,7% en el bimestre— se mantiene por encima de los niveles compatibles con una fase de expansión del rodeo, lo que compromete la capacidad de recuperación futura del stock ganadero.

Con menos oferta, los precios reaccionaron al alza. En febrero el valor de la hacienda en pie subió 8,5% mensual y 72,7% interanual, alcanzando su mayor nivel relativo en 15 años. Este incremento también se trasladó al consumidor: según el Indec, los precios de carnes y derivados aumentaron 7,2% en febrero en el Gran Buenos Aires, más del doble del promedio de alimentos, y acumularon cerca de un 11% en el primer bimestre.

Los aumentos fueron generalizados en los principales cortes. El asado subió alrededor del 10%, mientras que la carne picada, la paleta, el cuadril y la nalga registraron incrementos de entre el 11% y el 12%, consolidando un escenario en el que la carne vacuna resulta cada vez menos accesible para el consumo interno.

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