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Aumenta la morosidad en familias: se cuadruplicó en el último año

El nivel de irregularidad pasó de 2,67% a 10,6% entre enero de 2025 y enero de 2026. También se registró un aumento en los préstamos a empresas, aunque de menor magnitud.
viernes 20 de marzo de 2026

El endeudamiento de las familias argentinas atraviesa un punto crítico. En apenas doce meses, la morosidad en los créditos otorgados a hogares se cuadruplicó, pasando del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026, según el último informe del Banco Central de la República Argentina.

El dato refleja un deterioro acelerado en la capacidad de pago de los hogares, en un contexto donde los ingresos pierden frente a la inflación y el costo de vida continúa en ascenso. El salto de casi cuatro veces en los niveles de incumplimiento no solo impacta en las familias, sino que también genera preocupación en todo el sistema financiero.

A nivel general, la mora del financiamiento al sector privado alcanzó el 6,4% en enero, con un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto a diciembre y de 4,77 puntos en comparación interanual. Sin embargo, el segmento más golpeado es el de los hogares, donde el deterioro se aceleró incluso en el último mes, con un incremento de 1,3 puntos porcentuales.

El problema no se limita únicamente a los individuos. Si bien el sector empresarial muestra una situación menos crítica, también evidencia señales de alerta: la morosidad en empresas llegó al 2,8% en enero, frente al 0,77% registrado un año atrás. Esto implica que el deterioro del crédito comienza a extenderse a toda la economía.

En paralelo, las previsiones del sistema financiero —los fondos que los bancos reservan para cubrir posibles incobrables— alcanzan el 89,2% de la cartera irregular. Si bien este nivel indica cierto respaldo ante el riesgo, representa una caída respecto al mes anterior y evidencia el creciente volumen de créditos en problemas.

El informe del BCRA señala que, en términos de solvencia, el sistema aún mantiene niveles de cobertura adecuados en comparación internacional. Sin embargo, el indicador que mide el riesgo neto sobre el capital se ubica en 1,5%, lo que confirma que la presión sobre el crédito viene en aumento.

Detrás de los números hay una realidad concreta: familias que se atrasan con sus préstamos personales, tarjetas de crédito o financiamiento de consumo, en un escenario donde el acceso al crédito creció, pero la capacidad de repago se debilitó con rapidez.

El fuerte incremento de la morosidad deja al descubierto una tensión estructural: más endeudamiento en un contexto económico frágil. Y aunque el sistema financiero todavía resiste, la tendencia enciende señales de alarma sobre la sostenibilidad del crédito en los próximos meses.