LOS MECANISMOS DE LA APROPIACIÓN A LOS MÁS HUMILDES

La recaudación cayó a su nivel más bajo desde 2013 y complica metas con el FMI

Los ingresos tributarios acumulan ocho meses en baja real y ponen presión sobre el superávit fiscal, eje del programa económico.
miércoles 08 de abril de 2026

La recaudación tributaria en la Argentina atraviesa un período crítico: acumula ocho meses consecutivos de caída en términos reales y, en el primer trimestre de 2026, alcanzó su nivel más bajo en 13 años, lo que genera preocupación por el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional.

En marzo, los ingresos fiscales totalizaron $16 billones, con una suba nominal del 26,2%, aunque con una caída superior al 4% en términos reales. En el acumulado de los primeros tres meses del año, la baja fue del 7,5%, según datos de la consultora Empiria.

El retroceso se explica principalmente por la caída en los recursos vinculados al comercio exterior (-27%), el empleo (-4%) y la actividad económica (-2,9%).

El economista de Empiria, Lucas Tettamanti, explicó que en el caso del comercio exterior influyó el adelantamiento de liquidaciones de exportaciones tras la reducción de retenciones al agro, lo que redujo los ingresos actuales. Además, la baja de aranceles a importaciones también impactó negativamente en la recaudación.

En cuanto a los impuestos ligados a la actividad, como el IVA y el impuesto al cheque, si bien mostraron cierta mejora en marzo, en el acumulado del año continúan por debajo de los niveles de 2025. A esto se suma la caída en los tributos asociados al empleo, producto de una menor masa salarial formal y del deterioro del salario frente a la inflación.

Por el lado del gasto, la consultora Analytica señaló que en marzo el gasto primario creció 1,7% interanual en términos reales, aunque en el trimestre acumuló una baja de 3,3%. En ese período se destacó un fuerte aumento en subsidios económicos (casi 70%), junto con recortes en transferencias a provincias (-50,9%) y programas sociales (-29,8%).

Este escenario pone en tensión una variable clave del programa económico: el superávit fiscal. Tras cerrar 2025 con un resultado primario de 1,4% del PBI, el Gobierno busca alcanzar entre 1,5% y 2,2% en 2026. Sin embargo, en el primer bimestre solo se acumuló un 0,4%.

“Esto sin dudas que genera algún tipo de presión sobre el ancla fiscal. Que se vean menores ingresos no era lo esperado y hacia adelante el repunte va a depender de la mejora en la actividad, el empleo formal y los salarios”, advirtió Tettamanti.

De cara a los próximos meses, la evolución de la recaudación será determinante para sostener el equilibrio fiscal sin profundizar el ajuste del gasto, en un contexto económico aún frágil.