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El dolor menstrual revelaría enfermedades graves: “La consulta anual es clave, incluso sin síntomas”

domingo 07 de junio de 2026

La salud ginecológica no es tomada en serio por algunas mujeres, puesto que los síntomas de dolor menstrual se confunden con situaciones normales. Sin embargo, los especialistas recomiendan prestar atención a cualquier incomodidad, así como a las infecciones urinarias y los cambios de la menopausia que pueden afectar el bienestar diario y, cuando se intensifican, deben ser tomados como señales de enfermedades que requieren diagnóstico y seguimiento médico. Aunque es común que las mujeres experimenten dolor menstrual, la alerta se enciende cuando este se vuelve incapacitante o empeora con el tiempo, lo que puede indicar patologías no diagnosticadas. Uno de los casos más comunes es el de los cólicos menstruales. Se estima que cerca del 73% de las mujeres los padece; sin embargo, es necesario tener en cuenta que detrás de los síntomas incapacitantes pueden existir condiciones como la endometriosis, una enfermedad que puede tardar años en detectarse y que afecta la salud física, la calidad de vida y el bienestar emocional. Hay otra etapa clave en la vida de las mujeres que también debe tratarse en compañía de expertos: la menopausia, que más allá del fin de la vida reproductiva, se entiende como una transición. La falta de información y el estigma aún hacen que muchas mujeres enfrenten solas síntomas como sofocos, cambios en el estado de ánimo o alteraciones del sueño. Según la Organización Mundial de la Salud, promover el acompañamiento médico y el acceso a información clara resulta determinante para transformar la experiencia de esta etapa. 

Las infecciones urinarias suelen subestimarse
Estas continúan entre las principales causas de consulta en mujeres y su frecuencia se asocia a factores anatómicos y hormonales, lo que incrementa el riesgo de padecimiento en comparación con los hombres. Entre los síntomas se encuentran ardor al orinar, necesidad frecuente de ir al baño o molestias pélvicas, aunque estos muchas veces se ignoran o se tratan de forma tardía lo que puede agravar el diagnóstico. Ante este panorama, se recomienda la prevención, a través de hábitos como una adecuada hidratación, higiene íntima y controles médicos, lo que resulta determinante para reducir su impacto y evitar complicaciones. Frente a este panorama, el mensaje de los especialistas es que el ginecólogo no debe ser un médico de consulta ocasional, pues su rol es acompañarlas en cada etapa de su vida, desde la adolescencia hasta la menopausia, con foco en la prevención, el diagnóstico temprano y una mejor relación con la salud. Y es que las revisiones periódicas no solo permiten detectar condiciones a tiempo, sino que abren espacios de conversación sobre temas que se silencian por miedo, desinformación o normalización cultural.