“MOVIMIENTO POR LO QUE VIENE” COMENZÓ A SER MISIONES

Juicio a “Pity” Álvarez: “Maté a un chabón”, la confesión tras el crimen

En la segunda audiencia por el homicidio de Cristian Díaz declararon Verónica Román, Agustina Inbernoz y otros tres testigos. El padrastro de Inbernoz relató que el músico le confesó el crimen antes de ingresar a Pinar de Rocha, mientras que un vecino reconstruyó los disparos y la huida posterior.
miércoles 12 de agosto de 2026

La segunda audiencia del juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré, en Villa Lugano, tuvo como eje los testimonios de personas vinculadas con la víctima, el músico y la secuencia posterior al crimen.

Durante la jornada declararon Verónica Elizabeth Román, ex pareja de Díaz y madre de su segunda hija; Agustina Inbernoz, pareja de “Pity” al momento del hecho; Marcelo Pedroso, vecino del complejo que escuchó los disparos; y Raúl Alberto Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina. Carlos Ulises Stiempcich, amigo de la víctima y testigo de la pelea previa, no pudo presentarse por una urgencia odontológica y declarará el viernes.

La audiencia se extendió durante varias horas y finalizó con un cuarto intermedio hasta el viernes 14 a las 10.

La confesión de “Pity” antes de llegar a Pinar de Rocha

Uno de los testimonios centrales fue el de Raúl Alberto Prieto Inbernoz, padrastro de Agustina y conocido de Álvarez. El hombre contó que aquella madrugada había acordado encontrarse con el músico en Pinar de Rocha, donde se presentaba Ulises Bueno.

Según relató, antes habían estado en la casa de Pity y luego cada uno siguió su camino. Cuando finalmente se encontraron, Álvarez llegó apurado y le contó lo ocurrido.

“Me contó lo que había pasado y yo no le creí. Me dijo: ‘Maté a un chabón’. Seguimos caminando porque pensé que era una broma. Incluso vino una chica a sacarse una foto con él”, declaró.

Prieto Inbernoz aseguró que en ese momento observó al músico “como siempre, drogado” y explicó que inicialmente no tomó en serio sus palabras.

Más tarde, según su testimonio, comprendió que el relato era cierto cuando regresó al barrio Samoré junto a la madre de Pity.

“Fuimos al lugar y no había nada. Una señora nos dijo: ‘¿Viste lo que pasó anoche?’. Me señaló el lugar y se veía una mancha de sangre. Ahí tomé conciencia de que había habido una muerte. Ahí me cayó la ficha”, recordó.

Después, le dijo a la madre del músico: “Me parece que es verdad”.

El viaje y el pedido de entregarse

El padrastro de Agustina también reconstruyó el trayecto que realizó junto a Álvarez después de salir de Pinar de Rocha.

“Estaba medio paranoico. Me dijo que se quería entregar en la comisaría de General Paz. Cuando llegamos a Caseros, no me voy a olvidar nunca, pasando el bingo me dijo: ‘Me bajo acá. Yo acá me arreglo, vos andate’. Hice una o dos cuadras más y lo dejé en una esquina”, contó.

Prieto Inbernoz relató además que su hijastra le contó que, después del crimen, Álvarez le entregó el arma para que la descartara.

“Cuando pasó el hecho se fueron rápido hacia el auto. Ella no quería subir y él le decía: ‘Te llevo donde está tu viejo’. Subieron, él le dio el arma y le pidió que la tirara. Después tiró una campera”, declaró.

Según explicó, Agustina estaba profundamente afectada y tardó en contarle todo lo sucedido.

“Le tuve que sacar las cosas a cuenta gotas porque estaba en un estado de shock. Hasta ese momento no me había dicho lo del arma; eso me lo contó cuando vino la madre de Cristian a casa. Encima ya lo habíamos escuchado por televisión”, señaló.

El relato de Agustina Inbernoz

Agustina Inbernoz declaró por videoconferencia desde California, Estados Unidos. Durante su testimonio manifestó que no recordaba con precisión varios detalles de aquella noche y que tampoco podía reconstruir algunos de los dichos que había realizado durante la etapa de instrucción.

La mujer sí sostuvo que Cristian Díaz se acercó a Álvarez y que, según su recuerdo, buscó una pelea. Sin embargo, explicó que cuando escuchó las detonaciones se dio vuelta y, por esa razón, no observó directamente el momento de los disparos.

También reconoció que fue ella quien descartó el arma utilizada en el crimen en una alcantarilla de la autopista Dellepiane. Luego, según su relato, se dirigió junto a Pity hacia Pinar de Rocha.

El vecino que escuchó los disparos

Otro testimonio relevante fue el de Marcelo Pedroso, vecino de la Torre 12 A del complejo Samoré. El hombre contó que conocía a Álvarez por haberlo visto habitualmente en el barrio, aunque aclaró que no conocía a Cristian Díaz.

Pedroso explicó que aquella madrugada estaba en su departamento cuando escuchó las detonaciones.

“No fui testigo presencial. Llegué muy tarde de trabajar, estaba por cenar con mi pareja. Escuchamos los tiros, abrimos la ventana y la persiana corrediza. Miramos para abajo y vimos el cuerpo sobre la vereda y una pareja. Había una chica que estaba retirándose”, relató.

Según explicó, inicialmente se preguntaron si el hombre que se alejaba era Pity.

“Nos preguntamos: ‘¿Ese es el Pity?’ Por la forma de caminar pensamos que sí podía ser. Y enseguida lo confirmamos porque la chica gritó: ‘¿Qué hiciste, Cristian?’. Cuando escuchamos el nombre dijimos: ‘Es él’”, declaró.

El testigo recordó haber escuchado tres disparos, aunque durante el contrainterrogatorio surgieron diferencias respecto de la secuencia exacta. Primero había mencionado una sucesión de “dos y uno”, mientras que posteriormente, al releerse su declaración anterior, señaló que también podía haber sido un disparo primero y dos después.

“Lo que tengo en la memoria es: ‘Pa, pa’... un pequeño intervalo... y ‘Pa’”, describió.

Al asomarse por la ventana, también observó el cuerpo de Díaz sobre la vereda.

“Se veía que era sangre, un charco muy pequeño, a la altura del torso”, respondió cuando le preguntaron por las lesiones que había alcanzado a observar.

Pedroso contó que desde su departamento pudo ver parte de la secuencia posterior, incluido el vehículo en el que se retiraron. “Desde ahí vimos todo, hasta el auto que estaba sobre la vereda y después se fue hacia la colectora”, afirmó.

Ante una consulta del fiscal, precisó que el vehículo salió “marcha atrás y con destino a la colectora”.

También explicó que llamó al servicio de emergencias poco después de escuchar los disparos: “Llamamos al 911 prácticamente enseguida”.

“Nunca imaginamos que podía llegar a hacer eso”

Durante el contrainterrogatorio, la defensa buscó determinar qué podía observar Pedroso desde el noveno piso y cuánto tiempo había transcurrido entre los disparos y su llegada al lugar.

El testigo sostuvo que no habían pasado más de cinco minutos.

“Fue muy poco tiempo. Cuando bajamos estábamos prácticamente solos; después se empezó a acercar más gente”, declaró.

También habló sobre su relación con Álvarez y aseguró que el vínculo que mantenía con los vecinos era normal.

“No lo conocía. El tiempo que conviví con Fanny no estuve mucho en el edificio”, respondió al referirse a Cristian Díaz.

Sobre Pity, afirmó: “Sí, se le acercaban, por supuesto. Pero generalmente los vecinos no éramos tan cholulos. Hablábamos con él como con cualquier persona. Nunca imaginamos que podía llegar a hacer eso. Alguna que otra vez, mientras fui chofer lo llevé con mi auto a ensayar. Se portaba bien”.

Pedroso recordó además que aquella madrugada había poca iluminación, hacía frío y “Creo que había un poco de neblina”. Sobre la llegada de la Policía, estimó: “Calculo que unos 15 minutos. Fue poco el tiempo”.

El testimonio de la madre de la hija de Díaz

Verónica Román, ex pareja de Cristian Díaz y madre de su segunda hija, explicó que mantuvo una relación de varios años con la víctima y que tuvieron una hija en 2009, que actualmente tiene 16 años.

Contó que hacía cuatro o cinco años que no veía a Díaz cuando ocurrió el homicidio y aseguró que durante el tiempo que estuvieron juntos nunca lo vio portar armas ni cuchillos.

Sobre el vínculo entre Díaz y Álvarez, afirmó: “Sé que era vecino porque vivía ahí. Nunca los vi con un trato frecuente”.

Román también describió el impacto que tuvo el asesinato en su hija, que tenía ocho años al momento del crimen.

“Está triste”, señaló.

La mujer explicó que su hija recibió asistencia psicológica y que con el comienzo del juicio volvió a preguntarse por lo sucedido y por la identidad de quien mató a su padre.

Al referirse a sus expectativas sobre el proceso judicial, fue contundente: “Espero que se haga justicia por él. Lo que veo es que no hay arrepentimiento de lo que hizo, como que no importa. Si tiene que pagar, que pague. Así como puede cantar y salir, puede ir preso. A mi hija la dejó sin un padre”.

Durante el interrogatorio de la defensa, Román fue consultada sobre el consumo de sustancias de Díaz durante los años que estuvieron juntos. “No, cuando estaba conmigo no”, respondió.

También recordó que su hija no veía a su padre por “cosas de pareja” y que la última vez que ella había visto a Díaz había sido en un parque, cuando tenía tres años.

Sobre su proyecto de vida junto a Díaz, Román expresó: “Mi hija fue muy buscada y soñábamos con tener una familia”.

El padrastro de Agustina y la relación con Pity

Prieto Inbernoz también fue interrogado por la defensa acerca de la relación que mantenía con Álvarez y sobre el consumo de drogas del músico.

A pedido del defensor Javier Marino se leyó un fragmento de una declaración de 2018 en la que el testigo había afirmado que Pity consumía pasta base y que “lo hacía todo el tiempo”. Prieto Inbernoz ratificó aquel contenido.

Al referirse a la pelea previa al homicidio, explicó lo que Agustina le había contado.

“Ella dijo que quería sacar a Pity de la discusión, pero ‘el otro muchacho’ no lo dejaba. Lo acosaba. No fue un minuto, fue como media hora. Ella siempre me dijo que fue mucho tiempo el hostigamiento de la otra persona”, respondió.

Consultado sobre las agresiones que Díaz habría dirigido contra Álvarez, sostuvo: “Ahora no recuerdo todo, pero lo escupía y le pegaba. Le buscaba la reacción, lo empujaba, lo prepoteaba. Le decía: ‘No tenés huevos. Pegame un tiro si tenés huevos’”, declaró.

También afirmó que Agustina le contó que un amigo de Díaz había intentado llevárselo del lugar.

“Ella dijo que había un amigo del muchacho que se lo quiso llevar, pero él no le daba bola. Decía: ‘Yo soy el más poronga del barrio’”, agregó.

Durante el contrainterrogatorio se leyeron otros fragmentos de su declaración de 2018, en los que se consignaba que Díaz “le pegaba en la gorra” a Pity y luego “le dio un cabezazo”. El testigo aclaró que ya no recordaba esos detalles.

Al hablar de la relación de confianza que mantenía con Álvarez, Prieto Inbernoz sostuvo: “En mi casa se hacía lo que yo decía. Se hacían las cuatro comidas y eran cosas que él no estaba acostumbrado a hacer. A él le gustaba venir a casa. Cada vez que quería hacer sus cosas lo mandaba al taller: ‘Después subí’”.

Y concluyó: “A mí me hacía caso”.

La situación de Pity durante la audiencia

Durante la jornada, Álvarez manifestó estar cansado, pero aceptó continuar con el debate.

“Estoy cansado, pero sigamos”, respondió cuando el presidente del tribunal le preguntó si estaba en condiciones de continuar.

A diferencia de la primera audiencia, en la que se había quedado dormido durante parte del debate, el músico se mostró más atento durante las declaraciones, aunque en distintos momentos permaneció dibujando sobre una hoja con una birome.

En su remera roja llevaba la inscripción “La gente manda”. También llegó al tribunal maquillado y con un guante con luces.

Antes del comienzo de la audiencia, cuando una periodista le preguntó si estaba filmando una serie y si tenía miedo de volver a la cárcel, respondió: “Lo que diga la Justicia”.

La jornada concluyó con un cuarto intermedio hasta el viernes 14 a las 10, cuando continuará la declaración de los testigos previstos para el debate.