PIANCHO

Victoria Villarruel perdió el último contacto con la Casa Rosada tras la renuncia de Francos, aunque ahora observa a Santilli

martes 11 de noviembre de 2025

Expulsada del Gobierno por una supuesta traición a los hermanos Javier y Karina Milei que no se cansa de desmentir, Victoria Villarruel se encuentra cada vez más aislada. Como en las historias de caballeros medievales, la presidencia del Senado es hoy una suerte de torre almenada de un castillo donde la vicepresidenta pasa sus días como una prisionera política del gobierno que ella ayudo a construir. El aislamiento se profundizó en los últimos días con la renuncia de Guillermo Francos. En el entorno más íntimo de Villarruel reconocen que con la sorpresiva salida del ahora exjefe de Gabinete, la vicepresidenta perdió al último interlocutor que tenía en el Poder Ejecutivo. Pero todavía una luz titila en medio de la noche más oscura y la asunción de Diego Santilli como nuevo ministro del Interior abre una ventana de esperanza. “Con Diego hay buena relación, se conocen de la época en que ambos eran diputados nacionales”, le dice a LA NACION una persona de ingreso permanente al despacho de la vicepresidenta, en el primer piso del palacio legislativo. Es verdad que ambos dirigentes compartieron la Cámara baja durante dos años, hasta que Villarruel se convirtió en vicepresidenta de Milei el 10 de diciembre de 2023. Eran las épocas en que se sentaban juntos en bancas ubicadas sobre en el fondo del recinto y eran dos voces marginales y hasta ridiculizadas por las fuerzas mayoritarias.