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Viajó a Rusia para trabajar, murió en combate y su familia busca repatriar el cuerpo

Juan Pablo Díaz, de 35 años y padre de tres hijas, viajó a Rusia en abril tras recibir una propuesta laboral. Según contó su familia, terminó incorporado al ejército ruso y murió el 26 de mayo tras la explosión de un dron en una zona de combate. Ahora sus familiares buscan completar los trámites para repatriar sus restos.
viernes 28 de agosto de 2026

Juan Pablo Díaz tenía 35 años, era oriundo de San Luis y padre de tres hijas. En abril de este año viajó a Rusia luego de recibir una propuesta de trabajo a través de un contacto mexicano.

Según relató su madre, Alicia, el ofrecimiento consistía en trabajar como camionero para el ejército ruso y trasladar provisiones. Díaz ya tenía experiencia en ese rubro porque había trabajado como camionero en Chile, pero regresó a la Argentina en noviembre de 2025 y no consiguió volver a insertarse laboralmente.

Ante esa situación, decidió aceptar la propuesta y emprender el viaje. “En la desesperación por conseguir trabajo se fue. Me enteré dos horas antes de que se fuera a Rusia”, contó Alicia durante una entrevista con ElDoce.tv.

En ese momento, Juan Pablo se encontraba en Mendoza y se comunicó con su madre desde el aeropuerto para avisarle que viajaba.

El recorrido incluyó escalas en Mendoza, Buenos Aires, San Pablo, Ámsterdam y Estambul, antes de llegar finalmente a Moscú.

Terminó incorporado al ejército ruso

De acuerdo con el relato de la familia, la situación cambió una vez que Díaz llegó a Rusia. Diez días después de su arribo, firmó un contrato con las fuerzas armadas rusas.

Según sus familiares, le habían ofrecido un bono de 15.600 dólares y una remuneración mensual cercana a los 5.000 dólares.

La documentación presentada por la familia indica que realizó distintos trámites administrativos y un examen médico antes de ingresar formalmente al servicio militar ruso.

Su madre aseguró que, posteriormente, le quitaron el pasaporte y el contrato y fue trasladado a un polígono para recibir instrucción militar.

Estuvo 20 días en el polígono, él nunca había manejado un arma. Nos contó que lo llevaban al frente. Mi hijo estuvo dos días en el frente y lo mató un dron”, relató Alicia.

Murió tras un ataque con drones

Juan Pablo Díaz murió el 26 de mayo, cuando un dron explotó mientras se encontraba en una zona de combate.

La primera comunicación que recibió la familia fue extraoficial. Según contó su madre, aproximadamente una hora después del fallecimiento, un comandante ruso que había entablado amistad con Juan Pablo se comunicó con ellos.

Más tarde, la esposa de Díaz recibió un mensaje de Pavel Tarakanov, un oficial y traductor del ejército ruso, quien le confirmó la muerte y le informó que un compañero del argentino había resultado herido por la metralla.

La confirmación oficial por parte de la Cancillería argentina llegó el 19 de junio, después de 15 días de espera.

Para entonces, los restos de Díaz permanecían en una morgue de Rostov del Don, ciudad ubicada a más de 1.000 kilómetros de Moscú y cercana a la frontera con Ucrania.

La familia busca repatriar sus restos

Desde entonces, la familia intenta completar los trámites necesarios para trasladar el cuerpo a la Argentina.

Según explicó Alicia, desde Cancillería les informaron que para obtener el certificado de defunción y avanzar con la repatriación deben cumplirse determinados requisitos de manera presencial en Rusia.

El principal obstáculo es la dificultad para trasladarse hasta Rostov del Don y conseguir asistencia jurídica en esa ciudad.

Hace tres meses de lo sucedido y aún hoy no tenemos la partida de defunción porque es muy complicado. Tiene que ir un familiar directo el que viaje hasta allá o hacer poder a un abogado ruso”, explicó la mujer.

Desde Cancillería les entregaron un listado de abogados rusos, pero hasta el momento la familia no consiguió un profesional que tome el caso.

Una abogada se comunicó con ellos y derivó la consulta a un estudio jurídico de Rostov del Don, aunque tampoco pudieron establecer contacto.

Solo una abogada nos atendió y me pasó el link de un estudio de abogados de Rostov del Don, donde está la morgue. Me dijo que ella no puede tomar el caso porque desde Moscú a Rostov del Don son 24 horas de tren, no hay aviones. No me lo tomó”, relató Alicia.

La mujer sostiene que obtener el certificado de defunción es el paso más urgente para iniciar formalmente el proceso de repatriación.

Estoy desesperada porque no hay ayuda, es complicado el papelerío. Cómo no van a subir al sistema una partida de defunción”, manifestó.

Mientras intenta avanzar con los trámites, Alicia expresó su temor por el destino de los restos de su hijo: “Mi mayor miedo es que su cuerpo termine en una zanja, en el olvido”.

La familia reclama poder recuperar el cuerpo de Juan Pablo y trasladarlo a la Argentina para darle una despedida.