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Salud

Vitamina D segura: cuánto sol es necesario y cuándo aplicar protector solar

viernes 01 de mayo de 2026

La búsqueda de un equilibrio entre salud ósea, inmunidad y protección cutánea ha convertido a la vitamina D en un tema central para la medicina preventiva. Exponerse al sol es esencial, pero hacerlo sin riesgos exige información precisa y actualizada. Obtener vitamina D de manera segura sigue siendo fundamental para quienes buscan fortalecer los huesos, mantener el sistema inmunitario y cuidar su salud en general. Según la Cleveland Clinic, la exposición al sol es la principal vía para que el organismo sintetice este nutriente, por lo que es esencial encontrar el equilibrio entre absorción y protección cutánea. La exposición solar directa durante entre 10 y 30 minutos al día permite al organismo producir la cantidad necesaria de vitamina D, según la Cleveland Clinic. Superar ese tiempo no incrementa la síntesis de la vitamina, pero sí eleva el riesgo de daño cutáneo. Tras ese periodo, se recomienda aplicar protector solar y evitar los horarios de máxima radiación.

Beneficios y funciones clave de la vitamina D
El cuerpo genera la mayor parte de la vitamina D a través del contacto de la piel con los rayos ultravioleta B (UVB). El Dr. Charles Garven, médico de familia de la Cleveland Clinic, explica que la reacción química inducida por la luz solar transforma la vitamina D inactiva en su forma activa, conocida como vitamina D3. Sin embargo, la piel absorbe solo una cantidad limitada cada día y la exposición excesiva no aporta beneficios adicionales en la producción de este nutriente. Un estudio experimental reciente, realizado por el Departamento de Dermatología del Hospital Bispebjerg de Copenhague y publicado por la Clínica Barcelona, analizó el impacto de diferentes cantidades de protector solar en la producción de vitamina D después de la exposición a rayos UVB. Los resultados mostraron que, cuando se utiliza correctamente, el protector solar puede reducir levemente la síntesis de vitamina D, pero en la práctica cotidiana esta disminución no es significativa. Los investigadores concluyeron que una exposición breve —de 10 a 20 minutos en pequeñas áreas del cuerpo, fuera de las horas de máxima radiación— es suficiente para mantener niveles adecuados sin aumentar el riesgo de daño cutáneo.